Los que más se distinguieron en Galicia fueron los de Pontevedra; y en un expediente del año 1654, al que tendremos que volver a referirnos, se certifica repetidamente su hidalguía; bastaría para demostrarla los parentescos con familias linajudas de sus tiempos, y los cargos de almirantes que varios de ellos ostentaron. De Galicia pasaron a las Islas Canarias. Probaron su nobleza en la Orden de Santiago, en 1655. Los de Pontevedra En nuestro opúsculo Santa María de Pontevedra hemos hablado largamente de este linaje, y nos place reproducir aquí lo que allí dejamos dicho. Una lápida que estuvo colocada frente al altar o Capilla de Animás (en el mismo pilar inmediato a la Capilla Mayor, en el lado de la Epístola, en que se encontraba la de los Almoina) nos pone delante de otra distinguidísima familia de marinos pontevedreses. Dice así la inscripción de la lápida sepulcral: ESTA SEPVLTVRA ES DE SEBASTIAN GARCIA Y TERESA DEMATTOS SV MVGER. La genealogía de esta familia nos es conocida por el expediente de su ingreso en la Orden de Santiago, de D. Juan de Matos, almirante pontevedrés, que se custodia en el Archivo Histórico Naional con todas las informaciones verificadas en el año de 1654, y cuyo número de Legajo es el 5.018. La damos más adelante. Los datos que nos proporcionan los Documentos... para la Historia de Pontevedra no coinciden en parte con los del expediente, pero dan noticias sobre nuevas personas de la familia que éste no contiene, y son de fácil adaptación a los que nos proporcionan los cincuenta testigos del pretendiente, al habito santiaguista. Todos éstos coinciden en atestiguar, que sus antepasados eran hidalgos notorios de sangre, cosa un tanto difícil de probar por los nobles pontevedreses, ya que en la antigua villa no existían padrones de nobleza, ni distinción de estados: la villa pagaba el servicio ordinario y extraordinario desde hacía unos ciento cincuenta años a la fecha susodicha; y los hidalgos se diferenciaban de los que no lo eran en que no pagaban portazgos, ni alojaban a los soldados, ni desempeñaban oficios concejiles. También están todos de acuerdo en afirmar que los ascendientes de los Matos, de Pontevedra, por sus enlaces con los FANDIÑO, venían de la Casa de Goyanes; mientras que por el apellido de Ramiños, encontraban sus ascendientes en los señores de Aldao. Por 1654 era señor de la de Goyanes D. Juan Varela Mariño de Goyanes (o Varela de Sotomayor), que contaria de 12 a 14 años, hijo de D. Jorge Varela de Castro y Sotomayor, y nieto de D. Juan Varela Fandiño de Goyanes. De la Casa de Aldao era señor por la misma fecha D. Pedro Bermúdez de Castro y Aldao; y los dueños de ambas Casas reconocen a los Matos por sus parientes; dicen que por tales los tienen y reciben en sus domicilios. El expediente es como un espejo donde se refleja la vida pontevedresa del 1654, con sus nobles, sus autoridades, sus gentes de armas y de letras. Creemos que bastará con dar los nombres de unos cuantos de tale señores, con sus años incluso, para que se vea la importancia de estos expediente interesantísimos. Allí figuran: Don Julián de Zárate, de 52 años, capitán de Caballos, gobernador de las Armas de la villa del Padrón, natural y vecino de la villa de Pontevedra, como todos los que le siguen. Era cuñado de D. Pedro de Castro y Aldao, hijo de D. Francisco Bermúdez de Castro. D. Cristóbal de Mariño y Lobera, capitán de Caballos, cabo y gobernador de las Armas de la villa de Pontevedra, familiar del Santo Oficio, de 49 años (lo cual era un error, porque si era el que llamamos D. Cristóbal II, al hablar de los MARIÑO DE LOBEIRA, tenía exactamente 44 años; y el que llamamos D. Cristóbal III no lo podía ser porque sólo contaba 14 años y no ejercía tales distinguidos oficios. Pero los antiguos daban poco aprecio a cinco años más o menos). Don Antonio de Carballido, regidor de la villa y familiar del Santo Oficio, de edad de 60 años. Don Francisco de Sotomayor y Zúñiga, caballero de Santiago, que ya había sido alcalde ordinario de la villa por dos veces y contaba 26 años. Don Benito Mariño de l.obera, caballero de Santiago, capitán de Infantería y señor de Quintanes, que también descendía de la Casa de Aldao y reconoce por pariente a D. Juan de Matos; contaba entonces 20 años. Don Pedro Vázquez Camba, clérigo y presbítero, abad de San Miguel de Marcón, de 40 años. Don Antonio de Vega y Cruz, abogado de la Real Audiencia, natural de Pontevedra, de 50 años. Don Payo de Montenegro y Sotomayor, maese de campo, del Consejo de Guerra en los estados de Flandes, señor de la Casa de Sobrán, de 64 años. Don Antonio de Vera, abogado de la Real Audiencia, natural de Pontevedra, como todos los testigos, de 43 años de edad. Don Fadrique de Villar y Villadares, maestre de campo de un Tercio de Infantería, caballero de Calatrava, de 38 años. Don Pedro de Piñeyro Moreyra, notario del Santo Oficio y teniente de juez de Pontevedra y su jurisdicción, de 54 años. Don Santiago de Barbeito, clérigo presbítero, de 50 años. Don Antonio de Aldao, capitán, de 46 años. Don Juan Núñez Bens y Arauxo, capitán y escribano de número de Pontevedra y su procurador general hacía siete años, de 52 años. Don Antonio de Castro, capitán de Infantería, de 40 años. Don Francisco Parcero, alcalde ordinario de Pontevedra, de 60 años. Don Bartolomé de Ponte y Andrade, de 46 años. Don Pedro de Oubiña, de 65 años. Don Francisco Piñeyro de Castro, capitán, de 60 años. Don Miguel de Godoy, que había sido procurador del número y alcalde ordinario de la villa, de 45 años. El licenciado Don Thomé Fernández Blanco, vicerrector de la parroquia de Santa María la Mayor, de 62 años. Todos ellos insisten en que los de este apellido eran hidalgos viejos de la villa de Pontevedra, donde tenían su casa, en la Moureira, sin que se supiese de otros bienes o posesiones fuera de ella: lo que equivale a llamarles pobres, pero nobles. Veamos ahora la genealogía de esta familia, juntamente con los dueños de la sepultura que nos ocupa: BASCO DE MATOS, era descendiente (le los de este apellido en Pontevedra, donde existían de 150 años a esta parte por lo menos, siempre habidos por hidalgos notorios de sangre. Los Documentos dicen «Juan o Vasco de Matos, el Viejo, de quien consta que prestó grandes servicios como Almirante de la Escuadra de Barlovento». Contrajo matrimonio con Dª Inés Martínez (probablemente la misma que en los Documentos aparece con el nombre de Mayor Martínez de Gaiones). Ambos fueron vecinos y naturales de Pontevedra, tuvo por hijas a 1. Benita de Matos, nombrada en el expediente de su hijo, que sigue la línea de éste. 2. Dª Teresa de Matos, la mujer del Sebastián García de la sepultura (según los Documentos). Estos agregan: «Hermana de otro Juan de Matos II, Almirante del Mar Océano y de las Escuadras de Galicia », se dice en los Documentos, hablando de Dª Teresa de Matos. Luego, también hija de los anteriores. Según una certificación expedida por D. Francisco Feijoo Sotomayor, almirante de la Armada D. Juan de Matos II sirvió desde 1601 a 1642, hallandose en la batalla naval contra Inglaterra en la había de Dunas, demostró el mayor valor que se ha conocido en soldado alguno, cuando con su Almirante Santiago, defendio la Capitana Real; llevó muchos socorros a Flandes y tomó muchas presas en el Canal de la Mancha, en alta mar y en la isla del Rey, socorrió a Fuenterrabia. Comenzó como paje, pasó por marinero, artillero, guardián, contramaestre, capitán de la Armada y almirante de la Esuadra Real. Dª BENITA DE MATOS, casó con D. Juan Fandiño (hijo de D. Francisco Ramiños y de Dª Inés Fandiño, naturales y vecinos de Pontevedra) que descendía de las Casas de Goyanes y de la de Aldao. E,n el expediente se hace una descripción de la primera «con mucho señorío y vasallaje, y en su fábrica se conoce, pues tiene dos torres, la una muy antigua, con sus almenas y más quartos sita en un valle ameno junto al mar», tuvo por hijo a D. JUAN DE MATOS III. nació en Pontevedra y fue bautizado en Santa María la Mayor, el 6-XI-1613, habiendo sido sus padrinos Juan Domínguez Nodal y Dª María do Mato. No podía, por lo tanto, ser hijo de Dª Teresa, la de la inscripción, como se lee en Documentos, porque los testimonios del Libro de Bautizado correspondiente y de D. Juan de Matos III para ingresar en Santiago, no pueden ser más concluyentes. Que era pariente de los NODAL se podía sospechar por el padrino de su bautismo, pero es que además lo declara así expresamente uno de los testigos, diciendo: que es descendiente del almirante Gonzalo de Nodal, lo que habrá que tomar en un sentido lato. Desde luego que en los padrinos D. Juan Domínguez de Nodal y en Dª María do Mato reconocemos al hijo cuarto de Dª María de Nodal y de Amaro de Montemeán (padres de los otros tres hermanos: Bartolomé, Gonzalo y Amaro), juntamente con esa Dª María do Mato, que pudiera ser el nexo de tal parentesco. Cuando se realizaron las informaciones de que tanto nos hemos servido, hacía unos 30 años que D. Juan "andaba en servicio de V. Alteza, en sus armadas», para las que había partido a la tierna edad de diez o doce años. Fue almirante de la Armada de Galeones de Nápoles (título expedido en San Lorenzo del Escorial, a 6- XI-1654). Falleció el I-X-1655, de un cañonazo, a la vista de Barcelona, peleando con la Armada francesa. Hermana de D. Juan de Matos III fue Dª Benita de Matos, que casó con el capitán D. Pedro de San Vicente Villamarino, siendo padres de Don Juan Núñez, que es el que hace informaciones de nobleza en Pontevedra, en 1686. Desde La Coruña pasan a Colombia D. DIEGO MATOS, casó con Dª María Josefa Patiño; fueron vecinos de la ciudad de La Coruña y feligreses de la parroquia de San Nicolás, donde fue bautizado su hijo D. JOSÉ BERNARDINO DE MATOS Y PATIÑO, el día 20-11-1745 (había nacido el día 19). Este señor fue ayudante mayor del batallón de Milicias de Pardoslibres (sic) de Panamá; nombrado por Su Majestad capitán de Infantería el 20-VII- 1782; en 1794 era castellano del castillo de San Lorenzo el Real, del Río de Chagres; casó con Dª María Arosemena González, vecina del pueblo de Chepo, la cual era prima segunda de Dª María Magdalena, su segunda esposa. Uno de los escribanos que firman en la autorización para que contraiga su segundo matrimonio es D. Francisco Xavier Patiño, en 1794.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, un lobo andante, de sable; y en punta, dos matas, o céspedes, de sinople. De gules, con un pino de sinople, arrancado, de plata, y dos leones de oro, armados de azur, empinados a su tronco. Parece que algunos de Galicia usaron: un castillo, acostado a su diestra de un bastón, y a su siniestra de un alfanje. No se dicen los esmaltes.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El bastón simboliza mando militar. El llamado Bastón de Mando es el símbolo de autoridad en alcaldes y funcionarios. Cuatro "bastones" de gules en campo de oro, son las armas de los reyes de Aragón. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
