Oriundos de Portugal, probaron su nobleza en la Orden de Calatrava, 1641, y poseyeron el señorío de Gondulfes, antigua jurisdicción de la provincia de Orense, que abarcaba las feligresías de Sta. Cruz de Gondulfes y San Vicente de Pipín: ayuntamiento de Castrelo del Valle, en el partido judicial de Verín. Como tronco es reconocido un noble portugués, sancho Pérez de Máscareñas, insigne capitán en el reino de Portugal. De este país pasaron a Galicia, dando origen a las líneas españolas radicadas en aquella región. Lo hicieron en tiempos de don Alfonso IX, al objeto de ofrecer sus servicios a este monarca en las luchas que sostenía contra los moros invasores de la Península Ibérica. Al ir extendiéndose estas guerras con la conquista, o mejor dicho, reconquista del territorio nacional, el apellido Máscareñas fue haciendo lo propio. Sobre todo en la parte correspondiente a Castilla la Vieja y La Rioja.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, tres fajas de oro. En el Archivo de Simancas se conserva el título de Oidor del Consejo Real de las ordenes, a favor de D. Jerónimo de Máscareñas, del 26-XI-I698. Otros: Escudo de gules y seis borlas de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.
