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D. VITORIO LÓPEZ CUENLLE DE VILLARINO, casó con Dª. Dominga López, en la feligresía de San Justo y Pastor de Cabarcos (Ayuntamiento del partido judicial de Ribadeo), 18-XI- 1680; empadronado como noble en padrones de Cabarcos; desde 1704 a 1723; tuvo por hijo a D. JUAN LÓPEZ DE LA CUENL,LE, bautizado en la feligresía de los Stos. Justo y Pastor de Cabarcos, 4-IX-1675; empadronado como noble en padrones de Cabarcos, desde 1705 a 1753; casó con Dª. Josefa Máseda (hija de D. Domingo de Candia y de Dª. María Máseda), en la feligresía de su nacimiento, 18-IV-1705; tuvo por hijo a D. Miguel, D. Juan y D. Antonio. D. JUAN LÓPEZ DE LA CUENLLE VILLARINO, bautizado en la feligresía de los Stos. Justo y Pastor de Cabarcos, 29-VIII-1714; empadronado como noble en padrones de Cabarcos, desde 1735 a 1755; casó con Dª. Juana Rodríguez (hija de D. Marcos Bermúdez y de Dª. Dominga Rodríguez), en San Pedro de Arante, 29-I-1758; fueron vecinos de Arante (Ayuntamiento de Ribadeo); tuvo por hijo a D. Manuel, nacido en 1742, y a D. José, nacido en 1746: D. Juan Instruyó Juramento por sí y por sus hijos, en la Real Chancillería de Valladolid, 1-VII1-1758, con Real Provisión del 28-XI-1758.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.