D. ANTONIO DE COTO, que casó con Dª. María Fernández Villaamil; falleció en San Julián de Freijo (Ayuntamiento de Fonsagrada); empadronado como noble en padrones de Freijo, 1701 y 1702; tuvo por hijo a D. PEDRO LÓPEZ DE COTO, bautizado en San Julián de Freijo, 12-III-1670; casó con Dª. María Díaz (hija de D. Gabriel Díaz y de Dª. Magdalena Fernández), en San Julián de Freijo. 16-XII-1705; falleció allí en 1726; tuvo por hijo a 1. D. Francisco López de Coto, bautizado en San Julián de Freijo, 26-IX-1708; empadronado como noble en padrones de Freijo, de 1737 a 1772; casó con Dª. Bernarda López y tuvo por hijo a José y Juan; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 5-VIII-17'72; con Real Provisión del 26-V-1773. 2. D. Domingo López de Coto, bautizado en San Julián de Freijo, 30-X-1712; empadronado como noble en padrones de Sta. María de Lamás de Moreira en 1753; casó con Dª. María López Monasterio (hija de D. Juan López Gegunde y de Dª. Ángela Álvarez Monasterio), en la feligresía de Sta. María de Lamás de Moreira, 21-III-1746; tuvo por hijo a a. D. Juan López de Coto, bautizado en Sta. María de Lamás de Moreira, 7-V-1752; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid. 3-VIII-1775, con Real Provisión del 22-V-1793 (por un mismo acuerdo).
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
