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Casa de Regodeigón, muy cerca de Ribadavia Los LÓPEZ DE VAAMONDE la heredaron de D. Pedro Vázquez de Puga, suegro del bachiller D. Lope García. El blasón de esta casa, así como de la que tenían en la villa de Ribadavia, y en su sepultura en la iglesia de dicha feligresía, es de alianza, en el que figuran las Armas de los LÓPEZ (los de los 13 bezantes) de plata, en campo de azur; de los BAAMONDE y de los PUGA. EL BACHILLER LÓPEZ GARCÍA VARELA fundó un vínculo en 1533; poseyó casa en la ciudad de Salamanca, donde educó a cuatro de sus hijos; casó con Dª. Violante Mosquera (hija de Pedro Vázquez de Puga, señor de la Torre de Louredo, solar de los PUGA, en San Amaro de la Arnoya: V. PUGA; y de su esposa Dª. Sancha Bella). Doña Violante era hermana de Basco de Puga y de Pedro López Mosquera. De este matrimonio nacieron: 1. Alonso López de Vaamoode, que sigue la línea 2. Gonzalo Gómez de Puga. 3. Lope García, que en 1533 hace mejora y señala por heredero de su Granja de San Cristóbal de Regodeigón a su sobrino Alonso. Fue clérigo. Lo hallaremos más adelante. 4. El doctor Basco de Puga. 5. Bartolomé García. 6. Gómez Ares. D. ALONSO LÓPEZ DE VAAMONDE, señor de la casa solar y mayorazgo de Regodeigón, en quien cedieron todos sus hermanos (excepto el 6.º), haciendo agregación de sus legítimás paterna y materna, a la mejora vincular que había hecho su padre en favor del mismo Alfonso. Fue alcaide de la fortaleza de Sarria, y justicia de su Marquesado, y allí otorgó escrituras, en 1570, fundando mayorazgo de todos sus bienes, y mandando a sus sucesores que mantuviesen sus apellidos y trajesen sus mismás Armas. Testó en 1S97, mandando se le diese sepu1ltura en la que poseía en la iglesia de San Cristóbal de Regodeigón. Le sucedio en su casa y mayorazgo su hijo. D. JUAN LÓPEZ DE VAAMONDE, que casó 1.º con Dª.Amalia Quiroga, en 1563; nombró para el beneficio de San Cristóbal a su hermano Don Lope García Sarmiento de Vaamonde, el cual por 1569 era chantre de la catedral de Tuy. Contrajo matrimonio, de segundas nupcias con Dª. Ana Isabel Villamariín; y de terceras nupcias casó con Dª. Inés de Mendoza (la misma que, una vez viuda, había de casar con D. García de Caamaño); testó en 1597; tuvo por hijo de su primer matrimonio a 1. Dª. Violante, que casó con 2. Dª. María (parece desprenderse que hubo otra hermana también Dª. María). 3. Dª. Ana. 4. Dª. Francisca. De su segundo matrimonio tuvo por hijo a 5. Dª. Isabel, que casó con el licenciado Suárez. Dª. VIOLANTE LÓPEZ DE VAAMONDE poseyó la casa y mayorazgo de Regodeigón, de sus segundas n. con D. Álvaro Losada (que en 1617 ya era viudo), tuvo por hijo a D. JUAN LÓPEZ DE VAAMONDE, que por 1623 era señor de la casa y mayorazgo de Regodeigón. D. ESTEBAN SUÁREZ VILLAMARÍN LÓPEZ VAAMONDE lo era en 1672. D. LUIS SARMIENTO VILLAMARÍN LÓPEZ DE VAAMONDE lo era en 1705.   D. FRANCISCO VILLAMARÍN LÓPEZ DE VAAMONDE lo era por 1743. D. PEDRO JOSÉ DE CEA VILLAMARÍN LÓPEZ DE VAAMONDE, que entabla el pleito con los Marqueses de Castelar, por el patronato de la feligresía de San Cristóbal de Regodeigón, lo era por 1766.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.