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D. ALONSO DO BOLAÑO casó con Dª. Isabel Muñiz; tuvo por hijo a D. JUAN LÓPEZ BOLAÑO, bautizado en San Cristóbal de Cuiñas (Ayuntamiento de Fonsagrada); casó con Dª. Juana Fernández, en Sta. Eulalia de Piquín (partido judicial de Fonsagrada; antes era del Ayuntamiento de Meira; hoy debe serlo del de Riveras de Piquín), 9-V-1698; tuvo por hijo a      D. ALONSO LÓPEZ BOLAÑO, bautizado en San Juan de Padrón (Ayuntamiento de Fonsagrada), 8-XII-1700; casó con Dª. Manuela López (hija de Juan de Pastoriza y de D. ª María López), en Sta. Eulalia de Piquín, 17-IV-1736; tuvo por hijo a D. Domingo y a D. Juan Manuel y D. Manuel. D. MANUEL LÓPEZ BOLAÑO, vecino de Sta. Marta (feligresía y coto de San Bartolomé de Fontao, Ayuntamiento de Teijeira, partido judicial de La Puebla de Trives); bautizado en San Juan de Padrón, 22-II-1737; empadronado como noble en padrones de San Bartolomé de Fontao, 1764; y en padrones de San Juan de Padrón, de 1775 a 1790; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 25-1-1803, con sentencia por un mismo acuerdo del 25-X-1808.    

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.