Los de este linaje, lo mismo que los LIRA y otros de la raya con Portugal, lo mismo aparecen a uno como a otro lado de la frontera. La casa solar dícese que estuvo en la villa de Ribadavia; alcanzó singular relieve la de Melón (Ayuntamiento del partido judicial de Ribadavia), aquí se encontraba situado el monasterio de monjes de los Bernardos y es de dicha localidad de la que descienden todos los del apellido Lobato, al igual que los Lobera, Loberos y Lobatones ya que unos y otros parece ser que tomaron su origen en la reina Claudia Lupavia, señora de Galicia, que se convirtió al cristianismo en el Pico Sacro, según afirma la tradición y habiendo cedido su palacio a San Eufragio para casa y sepultura del apóstol Santiago, se retiró a los Montes de Melón. Estamos siguiendo cuanto indica García Garrafa, en su Enciclopedia Heráldica y Generalógica, por lo que no podemos afirmar ni negar la veracidad de los anteriores datos, aunque es de suponer que tratadista de tan reconocido prestigio no los consignaría de no estar seguro de su autenticidad. Se expandieron por el Valle de la Louriña y por el Valle Miñor, y son tenidos por muy distinguidos vecinos de la villa de Monzón, hoy portuguesa. Los de Parada, del Valle Miñor, son llamados como hidalgos, en 1702. En lo que se refiere a la difusión del apellido Lobato en el reino de Portugal, cabe señalar que Basco Lobato, señor de la casa en Galicia pasó a este país donde contribuyó a la fundación del Monasterio de Santo Domingo de Viana de Limia. Así, pues, queda establecido que la casa noble de los Lobato de Melón partieron las distintas líneas que fueron a establecerse en Portugal y distintos lugares de España, con preferencia en Aragón. Precisamente a la familia Lobato de Aragón pertenció Nicolás Lobato, célebre escultor de Zaragoza que por los años 1.542 trabajó en la sillería del coro de la catedral de aquella capital. Pero también conviene indicar que existió otra casa noble Lobato en Santander cuyos miembros entroncaron con los de la Calle, dando origen al apellido Lobato de la Calle. Se ignora si esta casa tuvo algo que ver con la gallega. Con el tiempo, el apellido Lobato fue extendiéndose por toda España, y cabe señalar la existencia de una casa de este linaje en Extremadura, concretamente en Siruela, provincia de Badajoz. Algunos de los de Monzón D. PEDRO DE LOBATO, capitán de Infantería en la villa de Monzón, casó con Dª. Señorina de Macedo (hermana de Dª. Guiomar Suárez Pereyra, casó con D. Nuño Sotelo de Araújo); fue procurador en Cortes por esta villa para las que celebró el Rey D. Enrique para la sucesión en Portugal; tuvo por hijo a 1. D. Juan Lobato de Abreu, que sigue la línea 2. Sor Juana Bautista. 3. Sor Leonor de Santa Ana. 4. Sor Francisca de San Miguel: las tres monjas del convento de San Benito, de Monzón. 5. Dª. María Pereyra de Castro, que casó con el licenciado Juan de Aguirre, en la Puebla del Deán. D. JUAN LOBATO DE ABREU, fue capitán de gran opinión en las Indias Orientales, donde murió peleando valerosamente. Anteriormente había sido corregidor de la ciudad de Chaves, y había casado con Dª. Juana de Acuña Suárez; tuvo por hijo a D. PEDRO LOBATO DE ABREU, caballero de la Orden de Cristo. EI Libro de San Franciscus, hoy en poder de los Sres. de Troncoso de Vigo, trae el blasón de los LOBATO-3; D. Mateo Lobato aparece en 1702 empadronado como hidalgo en Parada (Valle Miñor) y lo mismo figuran como hidalgos varios individuos de este linaje, del Valle de la Louriña.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de plata, dos lobos de sable, andantes, con pinturas de plata, linguados e gules; bordura de gules, con ocho aspas de oro. Variantes: De gules, con tres castillos de oro, bien ordenados; bordura cosida, de gules, con siete lobos de su color . Los de Melón traían: Escudo partido; 1.º partición, de plata, con dos lobos pasantes, en palo, bordura de sable; 2.º partición, de oro, con una cruz latina formada por veros de plata y azur.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
