Su origen es de Rincón del Soto, Logroño, y casas en la Montaña de Santander y en Aragón, aunque dimanadas de la original en La Rioja. Miembros de este linaje probaron su nobleza en Orden de Carlos III, en 1.807 en la persona de don Antonio Llorente y González, Caballero de la Orden citada. En 1.722 don Jacobo Llorente de Araujo fue creado Marqués de Astariz y en 1.883, don Angel Alfonso Llorente fue autorizado para usar el título pontificio de Conde de Llorente. Procedentes de Logroño (vecino de Matute), se avecindaron en Santiago de Compostela; en Pontevedra tuvieron casa en la plaza de Indalecio Armesto, y suya fue también la hermosa casa de San Gregorio de Raxoo (Ayuntamiento de Sansenxo) que anteriormente había sido de los GAYOSO ALDAO, sita entre la carretera y el mar, con vistosa huerta y varios escudos heráldicos. Fueron agraciados con el título de Marqueses de Astariz (1752), como ya hemos dicho en su lugar. Los de Santiago y Pontevedra, Marqueses de Astariz D. TOMÁS LLORENTE, vecino de Matute (Logroño), tuvo por hijo a D. PEDRO LLORENTE, de la misma vecindad, padre de D. JORGE LLORENTE DE SANTIAGO, natural de la villa de Matute, pero que ya figura en Galicia como familiar del Santo Oficio y pertenece en la villa de Pontevedra a la Cofradía de Nobles, de la feligresía de San Bartolomé, en 1723; casó con Dª. Manuela Gómez de Araujo y Cancelada. De él es una información de filiación, genealogía y nobleza hecha en Santiago de Compostela en 1687; tuvo por hijo al EXCMO. SR. D. JACOBO LLORENTE Y ARAUJO, nacido en Santiago, 1727, que aparece como hidalgo de la villa de Pontevedra en La Unica, del Marqués de la Ensenada; vecino y alcalde de Pontevedra; ganó ejecutor la de nobleza en la Real Chancillería de Valladolid, 1734. En 1752 fue agraciado con el marquesado de Astariz y con el vizcondado propio de la Vega de Gondar (Cf. ASTARIZ), habiendo sido el I marqués de Astariz. Contrajo matrimonio con la Excma. Sra. Dª. María Luisa Oviedo y Bustamante (hija de D. Pedro de Oviedo y Bustamante y de Dª. Ana María Granda Cancelada). Tuvo por hijo a 1. D. Rafael Llorente Oviedo, que sigue la línea 2. Dª. María Angela Llorente, nació en Pontevedra, 1734; casó con D. Antonio Jacinto Cotón de Castro (V. COLON, Los de La Coruña, Beade, etcétera), nació en Beade, 1746. y tuvo por hijo a a) D. Manuel Pedro Cotón de Castro y Llorente, nació en Sta. María de Oza (municipio de La Coruña), 1761. EXCAMO. SR. D. RAFAEL LLORENTE Y OVIEDO, nació en Santiago, 1702, de cuya ciudad fue alcalde más antiguo y justicia ordinario lo mismo que de su jurisdicción, en 1765; administrador general de la renta de Salinas del reino de Galicia; regidor de la villa de Pontevedra; casó con la Excma. Sra. Dª. Magdalena de la Maza y Mosquera (hija de D. Andrés de la Maza, regidor y alcalde de Pontevedra, y de Dª. Josefa Francisca Somoza; nieta de D. Clemente Bermúdez de la Maza regidor y alcalde de Pontevedra y de Dª. Magdalena de la Maza Pazos y Probén: V. MAZA). Don Rafael, por 1770, se llamaba II marqués de Astariz; tuvo por hijo a 1. D. Joaquín Llorente de la Maza, natural de la ciudad de Santiago (falleció de San Andrés). 2. D. Juan Llorente y Maza, nació en Santiago, 1761, y guardia marina en 1778.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de plata, un castillo real, de azur, sumado de un pendón; acostado de dos árboles, uno a cada flanco, con dos perros atados y afrontados a la puerta del castillo. Otros: Escudo partido: 1.°, en campo de oro, dos flores de lis de azur, y 2.º, en campo de plata, una banda de sinople. Bordura de plata, con ocho armiños de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dio motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
