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Casa solar en el lugar de Lema, sito en la feligresía de San Pedro de Berdoyas (anejo de Berdeogas, en el Ayuntamiento de Vimianzo, partido judicial de Corcubión). Obtuvieron reconocimiento de nobleza D. Pedro y D. Alonso de Lema, que figuran entre los hidalgos nombrados por D. Felipe II, en un despacho de 1570, con ocasión de las guerras con los moriscos. Don Rosendo de Lema Leis y Caamaño obtuvo Real Provisión de hidalguia en la Real Chancillería de Valladolid, como veremos. En unas partidas de los párrocos de Berdoyas y de Sofán, que figuran en el expediente del caballero santiaguista D. Fabián Pardiñas y Villardefrancos, se encuentra esta descripción de la torre de Lema: «Es de piedra berroqueña, con su torre cuadrada, aunque por partes arruinadas, y en su fábrica denota ser muy antigua; y en lo más alto della se le conoce un escudo con sus Armas, pequeño, con una palma, que es el blasón del apellido de Lema, y haber tenido muralla a la redonda, según lo indican sus ruinas. Su sitio es áspero, a la orilla de un río y de una dehesa grande". Los LEMA fueron muy distinguidos en la zona del Norte de Galicia Principalmente los hallaremos pasando al Nuevo Reino de Granada. Y por las notas genealógicas se advertirá su entronque con otras familias de abolengo, como los LEIS, ROMERO, ROMAY, CARANTOÑA, etc.Antecesores de los Marqueses de Villaverde Limia FERNÁN DE LEMA, dueño y señor de las casas de la Atalaya (lugar de Leis, Ayuntamiento de Vimianzo, partido judicial de Corcubión) y de la ya mencionada de San Pedro de Berdoyas; casó con Urraca Ares de Moscoso; fueron vecinos de la villa de Noya, tuvo por hijo a Lope de Lema y Leis, que sigue la linea Fernán está sepultado en la quintana, o atrio de muertos, de Sta. María de Noya, enfrente, por la parte de afuera, de la puerta principal; sus Armas se advierten en la lápida sepulcral, que es la mayor de todas: un pino, con diez lanzas (Armas de los CAAMAÑO, y una inscripción que reza: ES DE FERNÁN DE LEMA. ERA DE MCCCC. Parece que casó con la señora dicha; tuvo por hijo a LOPE DE LEMA Y LEIS, dueño de ambas casas de la Atalaya y de Berdoyas; casó con Teresa Oanes de Sotomayor, de la Casa de la Sierra de Outes; tuvo por hijo a NUÑO DE LEMA ROMERO, dueño de dichas casas; casó con María de Castro, natural de la villa de Noya; vivieron los esposos en la casa de la Atalaya y tuvo por hijo a GÓMEZ DE LEMA ROMERO, que heredó las casas de la Atalaya y la de Berdoyas; casó con Inés Bermúdez de Losada; vivieron en la Atalaya; tuvo por hijo a JUAN DE LEMA ROMERO, que heredó las mismás casas; casó con. Elvira Gómez y vivieron en la casa de la Atalaya; tuvo por hijo a GONZALO DE LEMA Y LEIS, dueño de dichas casas; casó con Sancha Lorenza de Taibo, vivieron en la casa de Berdoyas; tuvo por hijo a ALONSO DE LEMA, empadronado como noble para servir en las guerras de Granada en 1570, en Vimianzo; casó con Constanza de Lema; testaron en 1563 y luego en 1569 por ante Bartolomé Baruta y Diego López de Miranda, respectivamente, escribanos de número de la n. de la jurisdicción Vimianzo; fueron dueños de las casas mencionadas; tuvo por hijo a D. SANCHO DE LEMA Y LEIS, que casó con Doña Teresa de Lema (hija de D. Fernando Paz y de Dª. Catalina Martínez; D. Fernando testó en I 604 por ante Pedro Martínez); D. Sancho otorgó testamento en 1600, ante Alberto Domouzo, escribano de Vimianzo; vivieron en la casa de Berdoyas; tuvo por hijo a D. ALONSO DE LEMA Y LEIS, dueño de las mismás casas, casó con Dª. Mayor Franqueira (hija de D. Martín de Castiñeiras dueño, de la casa de este nombre, y de Dª. María López, natural de Cobas, en la feligresía de Sta. Eugenia de Ezaro); fue familiar del Santo Oficio y testó en 1645, por ante López Vázquez, escribano del coto de Ozón, en el que mejoró a tres hijos, Martín, Alonso y Pedro. La parte de los dos primeros recayó en la casa de Boallo y la del otro en la de Villardefrancos. Don Alonso, de segundas nupcias, casó con Dª. Antonia González. El primogénito de su primer matrimonio fue D. MARTÍN DE CASTIÑEIRAS Y LEMA, dueño de las casas dichas; de segundas nupcias, casó con. Dª. María Alvarez de Carantoña, dueña de la casa de la villa de Cee; hicieron testamento en los años de 1684 y 1685, mejorando a su hijo D. Rosendo, por ante Cristóbal de Pazos, escribano y vecino del lugar de Senande, feligresía de Villaestrose. D. Martín fue capitán de Milicias urbanas y familiar del Santo Oficio; tuvo por hijo a D. ROSENDO DE LEMA Y CARANTOÑA, dueño de las casas de la Atalaya y de Berdoyas y de la de Vilaseco (Cee), casó con Dª. María Andrea de Leis y Figueroa, natural y dueña de la casa de Mordomo (feligresía de Santiago de Trava; V LEIS, Casa de Mordomo); testaron en 1705 y 1720, por ante Domingo López Freire, vecino y escribano de Vimianzo, y por ante Bartolomé López Baamonde, escribano y vecino de Cee, mejorando y vinculando a favor de su hijo D. Pedro Jerónimo, que sigue la línea D. Rosendo Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid en 1693, sacando Real Provisión de hidalguía, 24-IV-1698. D. PEDRO JERÓNIMO DE LEMA LEIS Y CARANTONA, dueño de las casas referidas, casó con Dª. María Francisca de Romay y Zúñiga, natural de La Puebla del Deán; testaron en los años de 1744 y 1761, por ante Bartolomé López de Baamonde, ya citado la primera vez, y de Bernardo de Ponte y Andrade, escribano y vecino de la villa de Corcubión, la segunda; mejoraron en tercero y quinto a su hija. Dª. MARIA JOSEFA DE LEMA Y ROMAY, dueña de las casas dichas; que casó con D. Gabriel de las Riveras Miranda y Ulloa, dueño de la casa del Retiro (feligresía de Paradavella, en el concejo de Burón) y tuvo por hijo a D. JUAN BAUTISTA DE LAS RIVERAS Y LEMA, dueños de las indicadas casas y agregadas, casó con Dª. María Manuela de Novoa y Canel, natural y dueña de la casa de de Villafiz (jurisdicción y obispado de Lugo); D. Juan testó en 1789 por ante Manuel Quinteiro, escribano y vecino de Corcubión, mejorando en el tercio y quinto de sus bienes a su hija Dª. MARIA DEL CARMEN DE LAS RIVERAS Y NOVOA, dueña de las casas antedichas de la Atalaya, Berdoyas, Mardomo, Vilaseco, Cee, el Retiro y otras; casó con D. Ramón Ulloa Ponce de León y Suárez de Deza (1788), señor de Cabañas, en el Bierzo, natural y dueño de la casa de Penarrubia (jurisdicción de Neira de Rey); tuvo por hijo a 1. D. ANTONIO JOAQUÍN DE ULLOA Y DE LAS RIVERAS, señor de las casas de la Atalaya, Berdoyas, Mardomo, Vilaseco, Cee, el Retiro (Fonsagrada), Buisán (de Cancelada), Penarrubia, Villafiz, Bóveda, Elfe, etc.; casó con Dª. Casilda .Sotelo de Nóvoa, marquesa de Villaverde de Limia, señora de las casas de Lor, Petín, Guizamonde y otras. Hermanos de D. Antonio fueron: 2. Dª. Josefa, que casó con D. Agustín M.ª Saco, señor de la casa de Ver y otras. 3. Dª. Joaquina, que casó con D. Antonio Gayoso, señor de Villamoure, Rivas y otras. 4. Dª. Vicenta, que casó con D. Andrés Díaz de Fonsagrada. 5. D. Jacobo, que casó con Dª. Castora Castañón. Del matrimonio del primogénito, D. Antonio Joaquín, con D. ª Casilda, nació la EXCMA. SRA. Dª. ASCENSIÓN ULLOA Y SOTELO DE NOVOA, marquesa de Villaverde de Limia, señora de las referidas casas, que casó con el Excmo. Sr. D. Ramón Pedrosa y Porras, dueño y señor de las casas de Pedrosa, Mellid, Hermora y otras; tuvo por hijo a 1. D. Antonio Pedrosa Ulloa y Sotelo de Nóvoa, que sigue la línea 2. D. Carlos, que falleció célibe. 3. Dª. Pura, que casó con su primo D. Dositeo Neyra Gayoso. 4. D. Jacobo, que casó con Dª. Carmen Miranda y Armada. 5. D. Alejandro, que casó con. su prima Dª. María Neira y Gayoso. 6. Dª. Sara, que falleció niña. 7. D. José, que casó con Dª. Teresa Pardo Pallín. EL EXCMO. SEÑOR D. ANTONIO PEDROSA ULLOA Y SOTELO DE NOVOA, marqués de Villaverde de Limia, casó con la Excma. Sra. Dª. Ascensión González Somoza y Neyra; tuvo por hijo al EXCMO. SR. D. RAMÓN PEDROSA GONZÁLEZ SOMOZA, marqués de Villaverde de Limia, casó con su prima, la Excma. Sra. Dª. Amalia Pedrosa Neyra. Hermanos de D. Ramón fueron: Dª. María, Dª. Blanca, D. Antonio, Dª. Ascensión, D. Carlos y D. José. Los del Ayuntamiento de Puenteceso D. FRANCISCO ANTONIO DE LEMA casó con Dª. Bibiana Pardo Varela y Osorio; tuvo por hijo a D. ALONSO DE LEMA OSORIO Y BOUTUREIRA, señor del coto de Boutureira, empadronado como noble en Santiago, 1737, casó con Dª. María Jacinta de Añón y Varela Becerra, natural de San Salvador de Pazos, Ayuntamiento de Puenteceso), en 1716 (V. ANON); tuvo por hijo a D. GONZALO DE LEMA OSORIO, nacudo en San Julián de Langueirón (en el mismo Ayuntamiento), 1736; alférez de las Milicias urbanas de La Coruña; casó con Dª. Francisca Pimentel, natural de San Julián de Mondego (Ayuntamiento de Sada, provincia de La Coruña), en 1743; fueron señores del coto de Boutureira; tuvo por hijo a D. ANTONIO DE LEMA Y PIMENTEL, nacido en San Julián de Mondego, 1781, y guardia marina en 1799.Otros Lema Dª. DOMINGA DE LEMA vivía por 1645, en que presentó para el curato de Baos; casó con D. Andrés Trillo (V. TRILLO); y tuvo por hija a Dª. ANTONIA DE LEMA, de la que se sabe que fue madre de Dª. MARIANA DE LEMA, que casó con D. Gonzalo de Riveiro Soneira (V. RIVEIRO); tuvo por hija a 1. Dª. Rosa Riveiro y Lema. 2. D. José Antonio Riveiro y Lema. 3. Dª. María de Riveiro y Lema 4. D. Juan de Riveiro y Lema, que por 1756 presentó para el curato de Baos.Pasan al Nuevo Reino de Granada D. GABRIEL ANTONIO DE LEMA Y PÉREZ casó con Dª. María Ignacia de la Peña y Ocampo; tuvo por hijo a D. JOSÉ ANTONIO LEMA Y PENA, nacida en El Ferrol (provincia de La Coruña), el 3-XII-1762; en 1788 pasó a América, siendo destinado a Santafé de Bogotá, de donde en 1790 fue trasladado a Medellín, habiendo sido el fundador de esta distinguida familia en Antioquía. En Medellín casó con Dª. M.ª Lorenza Álvarez de Pino (hija de D. Carlos José Álvarez del Pino y de Dª. M.ª Antonia Álvarez), y tuvo nueve hijos, cuyas descendencias podrán verse en los autores cita en la nota de este apartado. Gallego. De las cercanías de La Coruña.

Escudos de Armas del apellido:
En un principio usaron las que traían los CAAMAÑO, al igual que hicieron los LEIS. Y aunque las anteriormente descritas, y subrayadas, eran tenidas como propias de los LEMA en los lugares donde estaba enclavada su casa solariega, hallamos descritas estas otras en el manuscrito de Ocea-Cadaval. En campo de sinople, una torre de piedra, parda, almenada y con su homenaje: y superada por una faja de oro: y en lo bajo, dos veneras de plata, una a cada cantón. Dichas Armas casi coinciden en un todo con estas otras que hemos hallado dibujadas en el magnífico Libro de Oro del archivo de nuestro dilecto amigo D. Alejandro Pedrosa Neyra, descendiente de los LEMA de las casas de la Atalaya y de la de Berdoyas, cuya genealogía colocamos más adelante: En campo de sinople, una torre almenada, sobre unas ondas de azur y plata, superada de una venera de plata. Y, por fin, esta variante, también reseñada en el manuscrito de Ocea-Cadaval.: En campo de sinople, un león rampante, de su color, bordura de gules con ocho aspas de oro. En campo de sinople, un león rampante, al natural; bordura de gules, con ocho aspas de oro. Otros traen escudo tronchado por una banda de oro; lo alto, de gules, con tres veneras de oro, y lo bajo, de ondas de azur y plata.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.