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De Sta. Cristina de Vinseiro   Los LEIRA Y CASTRO fueron dueños y señores de la Casa de Correans (en la feligresía de Santa Cristina de Vinseiro, ayuntamiento de la La Estrada, en la antigua jurisdicción de Tabeirós). La casa solar de Vinseiro es blasonada, o lo era en tiempos en que sus dueños ganaron Real Provisión de hidalguía, en 1797. Los testigos del pleito afirman que en la piedra armera de Correans había: dos castillos, seis roeles, tres flores de lis y una mano con una espada empuñada, acometiendo al mayor y más elevado castillo. Afirman que el escudo está preciosamente trabajado, con su morrión, visera y plumaje. El pazo de Correans poseía también su capilla, colocada enfrente, bajo el título del Santo Ángel, que era venerado en el altar. Los cuarteles parecen responder a los SALGADO, los CASTRO, los CASAL (las tres lises tal vez), etc. D. PEDRO CASAL DE LEIRA casó con Dª María Salgado y tuvo por hijo a D. PEDRO CASAL DE LEIRA, que casó con Dª María Rodríguez de Castro; tuvo por hijo a D. CLEMENTE DE LEIRA Y CASTRO, que casó con Dª Francisca López Centeno, tuvo por hijo a D ANTONIO DE LEIRA Y CASTRO, que casó con Dª Catalina de la Puebla; tuvo por hijo a D. CLEMENTE DE LEIRA Y CASTRO, vecino de Santiago; casó con Dª María de Pazos Castro y Lema (soltera) (que era hija de D. Juan de Pazos de Castro y de Dª Clara Ibarra), en Muxía, 26-XII-1712; empadronado como noble en Muros, 1737; tuvo por hijo a D. José de Leira (de una soltera, llamada Dª María Pérez; su padre lo reconoció en Muxía, a 18-I-1714). D. JOSE DE LEIRA, bautizado en San Julián de Villaestoso, 2-V-1712; casó con Dª Ignacia de Díaz y Castro Posse Bermúdez (hija de D. Francisco Díaz y Castro y de Dª María Salomé Posse Bermúdez), en Corcubión, 2-1-1746; empadronado como noble en Corcubión, 1767; tuvo por hijo a D. ANTONIO DE LEIRA Y CASTRO, vecino y regidor partido judicial de la villa de Corcubión, bautizado en Muxía, 12-IX-1751; por sí y por su hermano don Francisco Instruyó Juicio en la Real Chancillería de Valladolid, 21-I-1796; con sentencia, por un mismo acuerdo, del 23- XII-1797. Ambos hermanos se llaman dueños y poseedores de la casa y pazo de Correans, de la feligresía de Sta. Cristina de Vinseiro. Describen las Armas de esta casa; D. Antonio aparece empadronado como noble en diversos años (del 1762 al 1775), y ejerció cargos honoríficos, como el de regidor, en 1787; el de factor de provisión de víveres, etc.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.