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Noble linaje, cuyo primitivo solar radicó en el lugar de Vicuña (cuyo nombre tomó), del Ayuntamiento de San Millán y partido de Vitoria (Álava). Es derivado de la casa de Herdoñana, y su fundador fue Sancho Sánchez de Herdoñana Vicuña, bravo soldado que se halló, como Capitán, en la batalla de las Navas de Tolosa y en la toma de Baeza, hijo de Sancho Sánchez de Herdoñana y padre de Juan Sánchez de Vicuña. Este linaje, que produjo muy claros varones, se extendió por España y pasó a Méjico, Ecuador y Chile, donde subsisten descendientes. El P. Gregorio López de Vicuña hizo un extenso y notable estudio de esta familia, asegurando que todas las ramás diseminadas por España y América proceden de un tronco común.Ya en 1539, según afirma en su "Nobleza Alavesa" Alfredo Basanta, Juan Sanz de Vicuña, vecino del lugar de Contrasta, del partido de Vitoria, promovió pleito sobre su hidalguía con el Concejo y Fiscal de S. M., probando ser hijo de Rui Sanz de Vicuña y de su mujer doña Urraca de Langarica, y nieto de Juan Sánchez de Vicuña y de doña Mari Fernández. Alcanzó sentencia a su favor el 7 de Julio de 1539. Pocos años después, Juan Sanz de Vicuña y Rodrigo de Vicuña hicieron probanza ad perpetuam rei memoriam y demostraron ser hijos de Cristóbal Sáenz de Vicuña y de su mujer, doña Elvira García de Vicuña, y nietos de Rui Sanz de Vicuña y de doña Urraca de Langarica, ya citados. En 1623 se hizo otra probanza de la misma clase por Juan Sáenz de Vicuña, vecino de Logroño, hijo de Juan Sáenz de Vicuña Zuazo, Alcaide de la Inquisición de Logroño, y de doña Gracia Carrión; nieto de Juan Sáenz de Vicuña y de doña María Ruiz de Gaona, vecinos de Guereña, en Álava, y bisnieto de otro Juan Sáenz de Vicuña y de doña Aisnosa López de Zuazo. En los lugares de Zuazo y San Millán se apellidaron López de Vicuña. Otra casa de Vicuña radicó en la villa de Losarcos, del partido de Estella (Navarra), y de ella fue Pedro Sanz de Vicuña, esposo de doña Josefa Alcalde y ambos padres de Carlos Sanz de Vicuña y Alcalde, bautizado en Losarcos el 15 de Marzo de 1665, que casó con doña Teresa de Chávarri, naciendo de esta unión León Sanz de Vicuña y Chávarri, bautizado en Losarcos el 20 de Febrero de 1691, que celebró su enlace con doña Isabel Ortiz de Revuelta y procrearon a Rafael de Vicuña y Ortiz de Revuelta, bautizado en Losarcos el 30 de Octubre de 1730, que se avecindó en Murillo del Río Leza (Rioja) y obtuvo Real provisión de nobleza en la Chancillería de Valladolid el 28 de Junio de 1767. En Guipúzcoa radicaron también casas de Vicuña en las villas de Escoriaza y de Legazpia, ambas del partido de Vergara. De la casa de Escoriaza descendió Miguel de Vicuña, que en su mujer, doña Catalina de Aspa, tuvo a Ignacio de Vicuña y Aspa, bautizado en San Miguel de Ugazúa, del Valle de Léniz, en el mismo partido de Vergara, el 5 de Marzo de 1616, que se unió en matrimonio con doña Lucía Gómez, naciendo de este enlace Martín, José y Juan de Vicuña y Gómez. Martín de Vicuña y Gómez, bautizado en San Clemente del Valle (Burgos), el 19 de Noviembre de 1663, contrajo matrimonio con doña María Antonia de Aidillo, y fueron padres de Domingo de Vicuña y Aidillo, vecino de Haro (Rioja), que obtuvo Real provisión de nobleza en la Chancillería de Valladolid el 28 de Abril de 1738. De la casa de la villa de Legazpia fue Juan Martínez de Araiztegui, que casó con doña Ochanda de Vicuña y Elorza, y fueron señores de las casas de Araiztegui y Vicuña. Dejaron varios hijos, siendo el sucesor Juan Martínez de Vicuña y Araiztegui, que antepuso el apellido materno al paterno y casó con doña Elvira de Jáuregui. Fue su hijo y sucesor Pedro Martínez de Vicuña y Jáuregui, Señor de las Casas solares de Vicuña y Mirándola de Suso, que tuvo por esposa a doña Teresa de Zabalegui, en la que procreó, entre otros hijos, a Juan Martínez de Vicuña y Zabalegui, Señor de la Torre de Bengolea y ferrería de Barrenola, en Legazpia, por su matrimonio con doña María Joaniz de Gurruchátegui. De este matrimonio nacieron varios hijos, siendo uno de ellos Diego Martínez de Vicuña y Gurruchátegui, Escribano Real, que el 10 de Febrero de 1590 casó con doña Jordana Martínez de Arrola. Fue su hijo el Capitán Diego Martínez de Vicuña y Arrola, también Escribano Real, que celebró dos matrimonios: el primero, con doña María de Arriarán y Gauna, Señora de Izarza y Berrocín, en Álava, y el segundo, con doña María Joanes de Cortaberría y Barrenechen. Del primer enlace nació el Capitán Francisco de Vicuña y Arriarán, Señor de la casa solar de Legazpi-Jáuregui y de Gauna, y de los lugares de Izarza y Berrocín. Casó con doña Ana de Ugarte y fundó el mayorazgo de Gurruchátegui-Bengolea, que heredó su hijo Francisco José de Vicuña y Ugarte, Caballero de la Orden de Alcántara, que en 1663 se unió en matrimonio con doña María Ignacia de Elizalde y Alzaga, a la que hizo madre de Francisco José de Vicuña y Elizalde, Diputado General por el partido de Azpéitia, en 1697. Casó con doña María Francisca de Plaza y Araoz y tuvieron a Joaquín de Vicuña y Plaza, casado en 1725 con doña Josefa Antonia de Oyarbide y Avendaño, en la que procreó a María Joaquina de Vicuña y Oyarbide, esposa desde 1744 de Joaquín de Aguirre y Porcel, Marqués de San Millán, Diputado General de Guipúzcoa en 1751 y 1754 y Señor de los solares de San Millán, Oquendo, Zandategui, Aguirre, Engomez, Plazaola, Ancieta, Achega, Zalda, Lasao e Izaguirre. La rama de Vicuña vizcaína tuvo su casa en Portugalete, y fue hijo de ella don Ramón de Vicuña, Diputado a Cortes. La obra del P. Gregorio López de Vicuña, titulada «Hidalguía de Sangre» constituye el más completo y documentado estudio publicado sobre este linaje.

Escudos de Armas del apellido:
De azur, con una cadena de oro, puesta en situación de banda, engolada en dos crecientes de plata, y acompañada de dos estrellas del mismo metal, una a cada lado. Bordura de gules con trece sotueres de oro.        

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas.