Tienda online de heráldica en diversos materiales

Se dice en los Códices de García de Salazar que el solar de este apellido radicó en el lugar de Maturana, del Ayuntamiento de Barrundia y partido judicial de Vitoria (Álava). Se conoce una donación del año 1080, ante Notario, en la que figura como testigo Sancho Martínez de Maturana, en concepto de caballero hijodalgo de sangre y solar conocido. Solió usarse este apellido a través de los tiempos precedido de los patronímicos Martínez, López y Sáez, tomando uno compuesto como Martínez de Maturana, etc. Ello obedeció a una costumbre muy antigua y muy extendida, de tomar como apelativo o sobrenombre, el del lugar donde se moraba, o se poseía Señorío y bienes. Los Martínez y los López de Maturana poseyeron bienes raíces hasta nuestros días en los pueblos de Mendijur, Orenin, Garayo, Azúa, Arbulo, Argomániz, etc., todos cercanos o limítrofes al de Maturana, y radicaron en ellos. Moraron también en Vitoria, y las casas que poseyeron en esta ciudad se encontraban en la calle de la Cuchillería, primera vecindad, con su escudo en la puerta. La que perteneció a los López de Maturana hasta 1754, fue vendida al Canónigo don José Joaquín de Abajo, quien sustituyó el escudo por el de su varonía. Los Martínez de Maturana tuvieron la suya en la calle de la Herrería, número 61, segunda vecindad, hasta que la vendió a don Pedro Soto su última poseedora doña Andrea M. de Pinillos y Martínez de Maturana. En el acta de entrada en Vitoria el año 1524 del Rey y Emperador Carlos V, que está firmada por Juan Sáez de Maturana, "Escribano de la Sacra e Católica Majestad e su Notario público en la Corte e en todos los sus Reynos e Señoríos e uno de los del número de la dicha Ciudad e Escribano Fiel del Ayuntamiento e Concejo della", figura como Regidor de la ciudad de Vitoria y como testigo del juramento del Monarca a los Fueros, usos y costumbres de la ciudad, provincia y Hermandades, Martín Sáez de Maturana, hermano del firmante del acta. El año 1841 era Diputado por la ciudad de Vitoria don Juan de Maturana Zuazo. Los Maturanas de Vitoria tuvieron asiento capitular en el altar mayor de su Colegial, y en el retablo estaban esculpidas y pintadas sus armas. También aparecían en los panteones que poseían en la misma iglesia, pero en las luchas de banderizos desaparecieron, y para su nueva colocación reclamaron y litigaron, hasta que en 1585 recibieron sentencia confirmatoria de sus derechos, colocando de nuevo sus blasones y usando su asiento capitular de "pared a pared y de pilar a pilar". Varias líneas pasaron a América, radicando una de ellas en Chile.

Escudos de Armas del apellido:
Cuartelado: 1º y 4º, de oro, con una cruz, flordelisada, de azur, y 2º y 3º, de azur, con un lucero de oro. Por lema usaron el siguiente: "Faz tu pendón y cimera de virtudes cardinales, que riquezas temporales no dan honradez entera." Pedro Lazcano dice que unos Maturana que se establecieron en Vizcaya, usaron este otro escudo cortado: 1º, de oro, con una cruz flordelisada, de sinople, y 2º, de sinople, con una estrella de oro.     

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.