De la villa de Leoz (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Tafalla, en Navarra. Otras casas hubo en Estella y en Obanos, villa esta última del partido de Pamplona. De la casa de Estella procedió Juan Leoz, esposo de doña Juana de Eguía, y ambos padres de Francisco Leoz Eguía, que casó con doña Isabel Navalón, a la que hizo madre de Juan Leoz Navalón, Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 7 de Septiembre de 1620. De la casa de la villa de Obanos fue: Francisco Leoz, que en su mujer doña Agueda Ibáñez de Muruzábal, tuvo a Martín Leoz e Ibáñez, natural de Muruzábal, también en Navarra, que casó con doña María Juaniz de Echalaz, a la que hizo madre de Pedro, Caballero de la Orden de Calatrava, en 1687; Martín Esteban, Caballero de la Orden de Santiago, en 6 de Mayo de 1689; José, Caballero de la Orden de Alcántara, en 26 de Agosto de 1700, y Francisco Leoz y Echalaz, Caballero de la misma Orden de Alcántara, con igual fecha que su hermano José. Que se trata de un apellido muy noble no cabe la menor duda, y ya en los años 1.588 y siguientes, los Reales Tribunales del Reino de Navarra calificaron la nobleza de sangre de los Leoz, declarándose como blasón propio de esta familia el que aquí queda descrito. Ha sido una familia muy pródiga en eclesiásticos desde tiempos muy antiguos pudiendo citarse, como ejemplo, a don Pedro Jerónimo de Leoz, General de la Orden de San Antonio y a Juan Domingo de Leoz, de la Orden Franciscana, natural de Pamplona.
Escudos de Armas del apellido:
De oro, con una banda de azur. En el expediente de pruebas de nobleza de los Caballeros de Alcántara, José y Francisco de Leoz y Echalaz, se dice que las armas son: De gules, con una banda de sinople con perfiles de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida".
