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Dicen algunos tratadistas que este apellido es oriundo de las Encartaciones de Vizcaya, en cuya villa de Güeñes tuvo casa solar. Añaden que, probablemente, procede de la Cofradía de Uribe, donde existe una casería llamada Lexartza. Sin embargo, en un expediente de vizcainía en la Chancillería de Valladolid, consta que la casa solar infanzona de este apellido se halla en la anteiglesia de Ibárruri, del partido judicial de Guernica, también en Vizcaya. De esta casa fue I. Juan de Lejárcegui, que tuvo en su esposa, doña María de Lejarza, a II. Pedro de Lejárcegui y Lejarza, que casó con doña María Martínez de Burquieta, y fueron padres de III. Manuel de Lejárcegui y Martínez de Burquieta, que celebró su enlace con doña María Domingo, a la que hizo madre de IV. Gabriel José de Lejárcegui y Domingo, bautizado en Bérriz el 25 de Marzo de 1771. Fue vecino de Sala de los Infantes (Burgos), y el 2 de julio de 1799 obtuvo declaración de vizcainía en la Chancillería de Valladolid. De la misma casa solariega e infanzona procedió I. Juan de Lejárcegui, marido de doña María Sáez de Marichaga, y ambos padres de II. Domingo de Lejárcegui y Marichaga, casado con doña María Juana de Jáuregui, a la que hizo madre de III. Domingo de Lejárcegui y Jáuregui, que contrajo matrimonio con doña Josefa Beitia, naciendo de esta unión IV. Manuel de Lejárcegui y Beitia, bautizado en Bermeo el 10 de Julio de 1728, que celebró su enlace con doña Francisca de Anduiza, de la casa solar de su apellido, también infanzona., de Ibárruri. Procrearon a V. Juan Ramos de Lejárcegui y Anduiza, bautizado en Bermeo el 13 de Marzo de 1755. Estudió en la Universidad de Valladolid, y en la Real Chancillería de esta capital obtuvo declaración de vizcainía el 5 de Mayo de 1775.

Escudos de Armas del apellido:
De oro, con un fresno de sinople, sobre un cerro de su color, puesto en ondas de agua de azur y plata. Al pie del árbol, dos águilas de sable, opuestas al tronco; es decir, vueltas de espaldas, que están posadas sobre el cerro. Divisa: "Omnia excelsa tua et fluctus tui sabter me transierunt".              

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres.