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Según el Doctor Labayru, antiguamente este apellido se escribía Lexarazu y Lexarazua o Lexarasua, y tuvo casas solares en la anteiglesia de Dima, del partido judicial de Durango, en Vizcaya, y en la Merindad de Arratia, también en Vizcaya. Lope García de Salazar dice que este linaje tiene antigua hermandad con los solares de Cortázar, Vitere y Castillo (Vizcaya). También hubo de este apellido en Vitoria y en Pamplona. De esta última casa proceden los del solar de Jaun, en Navarra. Pedro Sáenz de Lejarazu asistió a varias Cortes en Navarra, y Sancho Martínez de Lejarazu fue Alcalde del castillo de Larraya, en el mismo reino.

Escudos de Armas del apellido:
Los de la anteiglesia de Dima: De sinople, con una torre de plata, y sobre el homenaje, un caballero armado, sin celada, con el brazo y espada levantados, y un rótulo de gules, que dice en letras de oro: "Vicarzu, Vicarzu, ganola". Algunos ponen por lema "Lejarazu". Otros, también en Dima: De plata, con un roble de sinople, y dos corzos de su color natural empinados al tronco y comiendo del fruto. Los de la Merindad de Arratia ponen un fresno, con dos cabras empinadas al tronco, y naciente del centro de la copa, un brazo, con manopla, de plata, y una espada en la mano, levantada, y sobre su punta, una estrella de oro. Otros, también en Arratia: De gules, con un espino de su color, y dos cabras empinadas al tronco, comiendo del fruto. Sobre la copa del espino, una calavera humana. Los Lejarazu, de Navarra: Escudo partido: 1º, de azur, con tres veneras de plata, puestas en palo, y 2º, de oro, con tres fajas de gules. Los Lejarasua, de Arratia: De plata, con un roble de sinople, y un jabalí de sable, andante, al pie del tronco.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El brazo simboliza la fortaleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabra simboliza al caballero que, en servicio de su Rey y su Patria, ha pasado inmensos sacrificios a fin de coger desprevenidos a los contrarios derrotándoles. El casco o celada simboliza la nobleza del caballero.