Antiguo y noble linaje guipuzcoano, de Pariente Mayor, con casa solar en el lugar de Lizaur (cuyo nombre tomó), cercano a la villa de Andoain del partido judicial de Tolosa. Perteneció al bando oñacino. En un antiguo manuscrito se dice: "El solar y casa de Lizaur es un lugar principal de la villa de Tolosa, yendo de ella para la mar, en su jurisdicción, poblado de gente noble. Fuera de él, en entrando, sobre la mano derecha, está esta casa principal, y es una de las diez y seis casas principales que hay en la magnífica provincia de Guipúzcoa. Junto con ella está una iglesia suya de la casa, que se llama Santa Cruz; es muy anciana de antigüedad y averíguase que desciende de un caballero francés (esta presunción tiene el Pariente Mayor). A dos leguas de esta casa está la de hijosdalgos de Verástegui, que son muy deudos, y los de ella y ésta son primos segundos y conforme a lo que sé de los de esta casa, es que un señor de este linaje fue de los primeros pobladores de este lugar; otro descendiente de éste, casó con una señora de alta guisa, hija del Señor de la casa de Samper, que es en la vera de Francia, y trájola a Guipúzcoa, y de ella y de él, va descendiendo este linaje. También afirman que esta casa, o por casamiento o varonía desciende de la casa de Arizmendi.» Los Lizaur fundaron nueva casa en la villa de Andoain, y de ella fueron Ignacio de Lizaur y Lizárraga, Señor de la casa de Lizaur en Andoain y Caballero de Santiago en 1654, y su hijo José Antonio de Lizaur y Echevarría, Caballero de la misma Orden en 1687. Otra rama de la casa de Andoain se apellidó Leizaur y radicó Oñate. Otras ramás de Lizaur pasaron a Orisain (Navarra), y a Calahorra (Logroño). Otra, muy principal, entroncó con los Flores de de la villa de Brozas (Cáceres), y se apellidó Flores de Lizaur.
Escudos de Armas del apellido:
El aludido antiguo manuscrito, del que hemos reproducido algunos párrafos, describe las armas de este linaje en la siguiente forma: "Es un escudo plateado y al pie del escudo una cinta verde, en el cual está una fuente blanca, corriendo agua, y encima de la fuente un roble con sus raíces, y las hojas hermosean el campo teado, y en dicho campo está un hombre con su porquera en la mano, hincada en la frente de un puerco prieto, feroz, y un sabueso plata, con manchas negras. Donde está blanco ha de estar en lo verde, ha de nacer una cabeza, y en ella un letrero; y ha de haber de sangre y además cinco lombardas puestas a la lengua.» Esta cabeza, a la que alude el anterior manuscrito, es una de oso, y se ve sin letrero en el enterramiento que en la iglesia de los Mártires de la villa de Brozas tienen los Lizaur. Otro escudo de Lizaur: De azur, con dos trillos de oro, puestos en abismo, y acompañados al lado derecho, de un castillo de plata. Debajo de los trillos, un jabalí, perseguido por un lebrel, y un hombre con una lanza en la mano, hiriendo al jabalí. En los dos ángulos altos del escudo y en el bajo diestro, una espada y un leyenda que dice: "Yoeta Irago." Jorge de Montemayor da como propio de los Lizaur, este otro escudo: De oro, con un árbol de sinople, un jabalí de sable andante al pie del tronco, y un hombre armado, con un trillo o mallo de dos palas, y un letrero que dice: "Jota eragotei", que quiere decir desgranar. Juan Carlos de Guerra manifiesta que este escudo es propio de la casa guipuzcoana de Andoain, y lo describe así: Un árbol y un jabalí con dos lebreles a los lados y un hombre armado, y el trillo o mallo, que en vascuence se llama "Trilluac", o "Iraburrac", con un letrero que dice: "Jo ta eragotei", que quiere decir "dar y desgranar". Los Lizaur de las casas de Orisoain, en Navarra, y de Calahorra, en la Rioja, ostentaron: De oro, con dos árboles de sinople, y entre ellos dos hierros de lanza con los cabos para arriba y tres gotas de sangre en los filos. Así constan en una ejecutoria de 1791.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
