Apellido derivado de Lecanda. Dice Lope García de Salazar, que un descendiente de Alvar Sánchez de Minaya, primo del Cid, pasó a poblar en lo que hoy es barrio de Leguizamón, del Ayuntamiento de Echévarri y partido de Bilbao, donde estableció su solar. De dicho caballero procedió una larga sucesión. También fue de la mencionada casa del barrio de Leguizamón: I. Tristán de Leguizamón, esposo de doña María Ortiz de Zurbarán, y ambos padres de II. Hernando o Sancho Díaz de Leguizamón y Zurbarán, Licenciado y Alcalde de Corte, que casó con doña Mencía de Esquivel, natural de Vitoria, y procrearon a III. Tristán de Leguizamón y Esquibel, natural de Bilbao y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó en 1530. Doña Ana y doña Magdalena de Leguizamón y Begoña, litigaron, en 1607, la sucesión del mayorazgo fundado en 1566 por Juan Ortiz de Loizaga, sobre las casas de Loizaga, Begoñas, Zalla y Galdames, y ganaron el pleito por sentencia de la Real Chancillería de Valladolid, el 17 de Marzo de 1607 y el 28 de Julio del mimo año. Los de este linaje sostuvieron en la antigüedad numerosos combates y peleas con los Zamudio y Zurbarán; que crearon nuevas y muy principales casas en Bilbao, Begoña, Villaro y otros lugares de Vizcaya.
Escudos de Armas del apellido:
De oro, con tres fajas de azur. Leyenda: "Ninguno diga quién soy -ni lo que he hecho en la lid -pues que mis armas dirán -que yo desciendo del Cid". La línea del Caballero de la Orden de Santiago, Tristán de Leguizamón y Esquivel, entroncada con los Zurbarán, y residente en Vitoria, Calle de la Cuchillería, ostentó estas mismás armas, pero cuartelándolas con las de otros linajes.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida".
