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Muy antigua familia de Guipúzcoa, derivada de la de Balda o Balda, en Azcóitia, que se estableció en la villa de Zumárraga, donde erigió la casa-torre de Legazpi-Jáuregui, usando sus caballeros indistintamente los apellidos de Legazpi y Zumárraga. El primer varón de quien hay noticia fue Bernar Ibáñez de Legazpia, que vivió por los años de 1320. Su hijo, Lope Bernardez de Zumárraga, figura como vecino de Tolosa en el padrón de 1346. Pedro López de Legazpi era Señor del palacio de Legazpi-Jáuregui, vecino de Zumárraga y Escribano del Rey en la Alcaldía de Areria, en 1470. Casó con doña Jordana de Aguirre, del palacio de Aguirre, de Gaviria, y tuvo dilatada sucesión. Esa rama troncal se apellidó Legazpi. Otras, dimanadas de la misma casa se apellidaron Legazpia.

Escudos de Armas del apellido:
El solar de Zumárraga, casa natal del conquistador de Filipinas, ostenta actualmente las armas de Arriarán, porque recayó en la varonía de este apellido. Pero las suyas propias son las primitivas del linaje Balda, que se organizan en esta forma: En campo de oro, cinco bandas de sable. Así certificaron de consuno los Señores de ambas casas de Legazpi y Balda, don Juan de Arriarán y Gauna y don Alonso de Balda y Cárdenas, el año 1593, a instancias del Secretario Navarro de Larrategui, afirmando que aunque la casa de Legazpi es antiquísima, la fundó un hijo de la de Balda. Y cómo esta última, muestra su primitivo escudo puesto en otro mayor de plata, con un árbol de sinople y un jabalí de sable perseguido por cuatro perros. También usaron los Legazpi de la casa de Zumárraga el árbol, el jabalí y los perros, si bien reduciendo a dos el número de éstos. De ahí que algunos antiguos nobiliarios asignen a los Legazpi- Jáuregui: De plata, con un roble de sinople, y un jabalí de sable andante al pie del tronco, con dos sabuesos que le acometen, uno por cada lado. Algunos apellidados Legazpia, en Azcoitia, trajeron: De oro, con un monte de su color natural, sumado de un águila de sable volante.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.