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Por las provincias Vascongadas está muy extendido este apellido. Algunos autores creen que procede de los Señores de Vizcaya. Villanueva dice que la casa solar primitiva, llamada de Lasarte Garaicoa, radicó en la villa de Urnieta, del partido de San Sebastián en Guipúzcoa. Pudiera suceder también que no existiera nexo de parentesco y procedencia entre los Lasarte alaveses, guipuzcoanos y vizcaínos, porque unos y otros hubieran tomado por apellido el nombre de los tres lugares llamados Lasarte, que hay: uno en Álava, en el partido de Vitoria; otro, en Guipúzcoa, en la jurisdicción de la villa de Hernani y partido de San Sebastián, y el tercero en Vizcaya, en la jurisdicción de la villa de Yurre, del partido de Durango.   En Álava hubo casas de Lasarte en Salinillas de Burandón, Labastida y Berantevilla, villas las tres del partido de Laguardia. Otra radicó en Zuya, del partido de Vitoria. De la casa de Salinillas de Burandón fueron descendientes Matías Lasarte y López de Briñas, natural de la citada villa; su hijo Francisco Lasarte Salcedo, y su nieto Antonio Lasarte y Echeverría, éstos naturales de Madrid y los tres Caballeros de Santiago, en 1680, 1735 y 1737, respectivamente. También procedio de la misma casa Tomás Lasarte y Gómez, bautizado en Salinillas de Burandón el 21 de Diciembre de 1753 y vecino de Vitoria. Este caballero, con motivo de su casamiento en el lugar de la jurisdicción de Ribera, también en Álava, tuvo necesidad de incoar expediente de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, presentando como actos positivos los nombramientos de sus antepasados para el cargo de Regidor por el estado noble del mencionado lugar de Salinillas de Burandón, y Procurador de la villa y devota casa de Nuestra Señora de Toloño, que sólo los nobles desempeñaban. Obtuvo Real provisión el 7 de Octubre de 1781. De la casa de Labastida fue hijo Juan Lasarte y Gamboa, natural de Labastida, Caballero de la Orden de Alcántara, en la que ingresó el 28 de Mayo de 1672, y Sargento Mayor en Flandes. El 6 de Mayo de 1672, obtuvo Real carta ejecutoria de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid. De la casa de Berantevilla fue originario José Lasarte Peciña, bautizado en el lugar de Cervilla el 10 de Octubre de 1747, y vecino del lugar de Briñas (Rioja). Probó su nobleza en la Real Chancillería de Valladolid y obtuvo Real provisión el 17 de Marzo de 1785. Las casas guipuzcoanas de Lasarte radicaron en Urnieta y Hernani. Los de la casa de Urnieta fueron Caballeros de Ordenes Militares, Colegiales Mayores y desempeñaron altos cargos. Su solar era de Cabo de Armería. De éste descendieron Sancho Sánchez Lasarte, testigo de una escritura en Azcóitia en 1319; Juan Pérez Lasarte, vecino de Belmonte de Usúrbil y Procurador en la Junta General de Guetaria de 1397; Martín Martínez Lasarte, árbitro para dirimir discordias entre San Sebastián y Rentería, en 1456, y Martín Arnao Lasarte, Señor de la casa de Lasarte en 1505. La casa de la villa de Hernani tuvo línea en Puente la Reina (Navarra) y de ésta fue Pedro José Lasarte y Ugar, natural de Puente la Reina y Caballero de la Orden de Santiago. José Lasarte probó su hidalguía ante la Justicia de Mondragón, en 1709, y Juanes Lasarte en Cizúrquil, en 1698; Juan, Gregorio y José Lasarte, lo hicieron en Fuenterrabía, en 1703, y José y Martín, hermanos, en San Sebastián, en 1687. Una casa de Lasarte, en Vizcaya, estuvo establecida en la jurisdicción de la villa de Marquina. Líneas de este apellido que nos ocupa pasaron a las provincias de Guadalajara, Soria y Santander, y otra moró en Estepa (Sevilla). Individuos de estas líneas fueron Caballeros de Ordenes Militares.

Escudos de Armas del apellido:
Las primeras que usaron los Lasarte, fueron: De oro, con tres céspedes de sinople, puestos en palo. Después, en las distintas provincias vascas, ostentaron: Escudo partido: 1º, de sinople, con dos lobos de plata, andantes y puestos en palo, y 2º, de oro, con los tres céspedes de sinople, en palo. Así las usaron los Lasarte de la Merindad de Marquina, en Vizcaya; los Lasarte-Bengoa, de Hernani, y los Lasarte Garaicoa, de Urnieta, en Guipúzcoa. Otros pusieron en el primer cuartel tres lobos, en vez de dos. Y algunos, como los de la casa alavesa de Zuya, suprimieron el segundo cuartel, trayendo únicamente los tres lobos de sable puestos en palo, en campo de plata. También suprimieron el segundo cuartel del mismo escudo partido, algunos Lasarte de Vizcaya; los cuales organizaron sus armas así: En campo de plata, dos lobos de sable puestos en palo, y bordura de gules con ocho sotueres de oro. Otra casa de la villa guipuzcoana de Urnieta, llamada Lasarte de Suso, ostentó, según Lizaso, este escudo partido: 1º, de oro, con tres fajas de gules, y 2º, de plata, con dos lobos de sable andantes y puestos en palo. Bordura general de gules con ocho sotueres de oro. El Nobiliario Vascongado, manuscrito y anónimo, describe el escudo partido diciendo que su primer cuartel es de sinople con dos lobos de plata, pero pinta dos caballos. En el segundo cuartel pone, en campo de oro, tres castaños de sinople en palo. El Libro de Armería del Reino de Navarra, da este otro escudo: Partido: 1º, de sinople, con los dos lobos de plata, en palo, y 2º, de plata, con tres coronas de sinople. Otros en Castilla: Escudo partido: 1º, de sinople, con los dos lobos de plata en palo, y 2º, de oro, con tres vasos de sable. Algunos heraldistas, y debido sin duda a errores de copia, introducen variaciones en esas armas usadas por algunos Lasarte de Castilla. En la capilla de Nuestra Señora del Rosario, de la Catedral de Santander, fundada por doña María de Oquendo y Lasarte en 1628, se ve este escudo cortado: 1º, una banda de gules, engolada en cabezas de dragones, y subiendo por ella dos lobos andantes. En el cantón superior izquierdo, dos oes enlazadas por una q (Oquendo), y debajo de la banda un castillo sumado de una cabeza humana y acostado de cuatro árboles, dos a cada lado, y 2º, un árbol con un lobo pasante al pie del tronco; medio partido con tres, al parecer, sierras. Otros traen escudo partido: l.º, en campo de sinople, dos lobos de plata, andantes y puestos en palo, y 2.º, en campo de oro, tres céspedes de sinople, puestos en palo. Los de Vizcaya traen: en campo de plata, dos lobos de sable, puestos en palo; bordura de gules, con ocho aspas de oro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballo es símbolo de la guerra, representando la osadía y la rapidez en la acción. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El castaño simboliza la providencia y munificencia del linaje.