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Desde fines de la Edad Media y principios de la Moderna, alcanzó este apellido gran difusión en las provincias Vascongadas, Navarra y la Montaña de Santander. No señalan los autores el arranque u origen del mismo, limitándose a enumerar las distintas casas de Larrea que fueron apareciendo en los diversos lugares. Sólo consta que Masuste de Gamboa, descendiente de la familia de este nombre, se estableció en las Encartaciones y tuvo dos hijos, que se llamaron Pedro y Sancho de Larrea. Pedro, al morir, sólo dejó una hija casada con Fernán García de Chávarri, cuya descendencia formó el linaje de Loizaga.Y aunque nada dicen las "Bienandanzas e Fortunas" del hijo segundo, es de suponer que sus sucesores continuaran el apellido Larrea. También es probable que algunas de las familias de este apellido procedieran de los dos lugares de Larrea, radicados, uno en el Ayuntamiento de Barrundia y partido judicial de Vitoria (Álava), y el otro en el Concejo de Galdames y partido judicial de Valmaseda (Vizcaya). Este último estaba incluido en las antiguas Encartaciones, en las que, como queda dicho, se establecieron Masuste de Gamboa y sus hijos Pedro y Sancho de Larrea. Creemos, igualmente, que otras casas de Larrea se llamaron así por el paraje en que estaban enclavadas, porque Larrea, en vascuence, significa pradera o dehesa, según Arana Eta. Lo cierto es que son muchas y distintas las casas de Larrea, por lo que las iremos agrupando por provincias para facilitar su estudio. EN ÁLAVA En esta provincia además del ya citado lugar de Larrea, hubo casas de este apellido en los lugares de Gújuli, San Miguel de Zaya y valle de Llodio, del partido de Amurrio, y en los de Argomániz, Apodaca, Mendijur, Eribe y Zárate, del partido de Vitoria. Sus líneas se extendieron por otros pueblos de Álava, y varios de los individuos pertenecientes a ellas desempeñaron los cargos más honoríficos, ganaron provisiones de nobleza en la Chancillería de Valladolid en distintos años e ingresaron en Ordenes Militares. Miguel de Larrea Salcedo, originario de la casa de San Miguel de Zaya y natural de Madrid, fue Caballero de Carlos III, con fecha 29 de Mayo de 1807. Bartolomé de Urbina y Larrea, descendiente de la casa del lugar de Argomániz y natural del lugar de Urbina, del partido de Vitoria, se cruzó Caballero de Alcántara en 1645. Esta casa de Larrea, del lugar de Argomániz, entroncó con la del mismo apellido de la villa de Echano, en Vizcaya. La casa del lugar de Mendijur tuvo rama en la ciudad de Vitoria, y también en Briñas (Logroño), y en Méjico, y de ella fueron Felipe Santiago de Larrea y Mozo, natural de Vitoria y Caballero de Santiago en 1767; Mateo José de Larrea y Olazarán, natural de Vitoria, Regidor de Madrid y Caballero de la misma Orden en 1753, y su hijo Leandro José de Larrea y Díez Ibáñez, natural de Méjico, y también Caballero de Santiago en 1768. A la casa del lugar de Zárate pertenecieron Domingo de Larrea y Ortiz de Zárate, que nació en Eribe, residio en Méjico e ingresó en la Orden de Santiago en 1683, y su hijo Juan Bautista de Larrea y Palomino, natural de Méjico y también Caballero Santiaguista en 1689.EN VIZCAYA Fueron muchas en Vizcaya las casas de Larrea, siendo una de las principales la radicada en la villa de Bilbao. De ella descendieron Martín de Larrea y Mendieta, Caballero de Santiago en 1634 y natural de Bilbao, y José Clemente de Larrea y Villavicencio, nieto materno del Marqués de Valhermoso, natural de Riobamba y Caballero de Carlos III, en 1789. Otra casa de Larrea, noble y antigua, tuvo solar y palacio en la anteiglesia de Echano, del partido de Durango. Su filiación más rancia es ésta: I. Juan Sáenz de Larrea, procreó en doña María Ibáñez de Tosubando a II. Juan Sáenz de Larrea Ibáñez, que casó con doña María Martínez Catalán y Ulibarri, y fueron padres de III. Juan Ortiz de Larrea, que contrajo matrimonio con doña Catalina López de Gauna y Argomániz, naciendo de esta unión IV. María Ortiz de Larrea, esposa de Juan López de Urbina (1581), de la que tuvo a V. Mariana López de Urbina y Larrea, mujer de Juan Ochoa de Aulestia (1613). De la misma casa de Echano, fue I. Rodrigo de Larrea, natural de Echano, esposo de doña Catalina de lbarra, de la misma naturaleza, y ambos padres de II. Francisco de Larrea e Ibarra, que nació en el lugar alavés de Argomániz, y contrajo matrimonio con su deuda doña Clara de Larrea y López de Gauna, de la casa de Larrea del lugar de Argomániz, naciendo de esta unión: 1º Juan de Larrea y Larrea, natural de Argomániz y Caballero de Santiago, en 1643, y 2º Mariana de Larrea y Larrea, natural de Argomániz, que celebró su enlace con Juan Pérez de Henayo, natural de Alegría de Álava, y fueron padres de a) Juan de Larrea y Pérez de Henayo, natural de Argomániz y Caballero de Calatrava, en 1667. También perteneció a esta casa Juan Sáenz de Larrea, Secretario y Privado del Rey don Juan II, y otro Juan Sáenz de Larrea, que fundó el 27 de Mayo de 1712 el convento de Carmelitas Descalzas, junto a su palacio, y en el que existió una preciosa custodia que había pertenecido al otro Juan Sáenz de Larrea. Otra casa, sita en Marquina, tuvo línea en Motrico y en Sevilla, y de ella descendio Francisco de Paula Larrea y Canseco, natural de Sevilla y Caballero de Santiago, en 1737. A otra, establecida en Galdames, perteneció Francisco de Larrea y Umarán, natural de Galdames y Caballero de Calatrava, en 1748. Y de otra casa de Larrea, sita en Portugalete, procedio Francisco Melchor de Larrea y Vallejo, natural de Portugalete y Caballero de Calatrava, en 1676. También hubo casas vizcaínas de Larrea en Baracaldo, San Martín y valle de Orozco.EN GUIPÚZCOA Una importante casa de Larrea, en esta provincia, radicó en Vergara, y de ella fue Juan Bautista de Larrea y Martínez de Eguialuce, natural de Vergara y Caballero de la Orden de Santiago, que casó dos veces: la primera, con doña Petronila de Rivera y Albarracín, natural de Madrid, y la segunda, con doña Aurora Concepción Flórez Huidobro, natural de Villadiego (Burgos). Del primer enlace nació Manuel de Larrea y Rivera de Albarracín, padre de Juan de Larrea y de la Vega, natural de Nápoles y Caballero de Carlos III, en 1784. Del segundo matrimonio fueron hijos Jacobo y Manuel de Larrea y Flórez, ambos naturales de Sevilla y Caballeros de Santiago, en 1738 y 1740, respectivamente. Otras casas guipuzcoanas de Larrea radicaron en Tolosa, Oñate, Villabona, Amasa, Azpéitia, valle de Oyarzun y Zarauz, con repetidas pruebas de hidalguía en distintos años.EN NAVARRA Originaria de la casa guipuzcoana de Villabona, hubo otra en Aranaz (Pamplona), y de ella procedieron: Martín de Aróstegui y Larrea, Alguacil Mayor de la Inquisición de Cartagena de Indias y Presidente de la Real Compañía de la Habana, y su hermano el Capitán de Dragones de la Habana, llamado también Martín, ambos Caballeros de la Orden de Santiago. Otra radicó en la villa de Sansol, del partido de Estella, y sus descendientes fueron reconocidos como nobles, por los Tribunales de Navarra, en 1791. En Irún (Guipúzcoa).            

Escudos de Armas del apellido:
Las casa de Larrea del valle de LLodio, en Álava y de Azpéitia y Oyarzun, en Guipúzcoa: Escudo cortado: 1º, de azur, con un castillo de plata; medio partido de oro con siete jaqueles de gules y 2º, de plata, con un águila de sable. Algunos de la casa de Llodio, usaron también: De gules, con un castillo de oro, surmontado de una estrella del mismo metal. Bordura de plata, con ocho armiños de sable. Las casas de Amasa y Villabona también en Guipúzcoa: De oro, con dos garfios que salen del jefe del escudo y de los que penden unas llares que sostienen una caldera, todo de sable. Otros, también en Guipúzcoa y en Navarra: De oro, con un chevrón de sable, de cuyo ángulo superior central penden unas llares del mismo color con una cadena igualmente de sable. La también casa guipuzcoana de la villa de Oñate, sita en su calle de Alzaa: De gules, con un árbol de su color, y cinco panelas de sinople, perfiladas de oro, puestas en sotuer, una sobre el tronco y las otras cuatro a sus lados. En el jefe esta leyenda en letras de oro: "Larrea Verdad". Bordura de gules perfilada de oro, con ocho sotueres de este metal. La casa de Larrea de la villa de Echano, en Vizcaya: De sinople, con una cruz de oro cantonada de cuatro estrellas del mismo metal. Estas fueron las primitivas, según Ibargüen. Después usaron los Larrea de Echano las siguientes: De oro, con un árbol de sinople, y cinco panelas de gules puestas en sotuer debajo de la copa, una sobre el tronco y las otras cuatro a los lados. Bordura de azur con ocho sotueres de oro. Otras casas en Álava y Vizcaya: De oro, con un sauce de sinople, cuya copa va cargada de cinco panelas de plata, puestas en sotuer. Bordura de azur con cuatro ruedas de carro de oro y cuatro estrellas del mismo metal alternando, pero empezando por una rueda. El Doctor Labayru al describir estas armas, de las que dice que fueron usadas por algunos Larrea de Echano y otros de Álava, manifiesta que su campo es de gules y las panelas moradas. Y las cuatro ruedas de la bordura las interpreta como estrellas de seis puntas metidas en un círculo. Los Larrea de Bilbao: Escudo partido: 1º, de sable, con una cruz floreteada de oro y acompañada de cuatro estrellas de plata, y 2º, de gules, con cinco panelas de plata, puestas en sotuer. Bordura general de gules con ocho sotueres de oro. Los de Baracaldo: De oro, con un sauce de sinople que tiene el tronco cargado, debajo de las ramas, de un escudete de plata con cinco panelas de sinople puestas en sotuer. Los de Orozco usaron esas mismas armas, con la sola diferencia de pintar las panelas de gules, en vez de sinople. Las casas navarras de Sansol y de Allo: Escudo cuartelado: 1º, cuatro estrellas; 2º, un creciente; 3º, cuatro estrellas y 4º, una flor de lis. Así se describen en una ejecutoria de nobleza de 1791. Las usaron algunos apellidados Fernández Larrea. Otros Larrea de Navarra: De oro, con una caldera de sable, gringolada de cabezas de serpiente de sinople. Los Vélez-Larrea, alianza alavesa de fines del siglo XVI, usaron este escudo partido: 1º, las armas de Guevara o de Vélez de Guevara, y 2º, de oro, con el árbol de sinople, y pendiente de sus ramas un escudete de oro cargado de cinco panelas de gules puestas en sotuer, y bordura para este cuartel, de gules con ocho sotueres de oro, por Larrea. Estas mismas armas usaron los Vélez de Larrea-Espilla, de la llamada casa del Gallo en Urgoiti-Galdácano, en Vizcaya. Los apellidados Larrea-Larracoechea: Escudo partido: 1º, de oro, con el sauce de sinople, y sobre el tronco un escudete de plata, cargado de cinco panelas de gules, puestas en sotuer, y 2º, de plata, con un castillo de gules, y naciendo de sus almenas, un hombre con una bandera de azur, cargada de una cruz llana de plata. Consignaremos, por último, que según el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de la Orden de Calatrava, Francisco Larrea y Umarán, la casa de Galdames, en Vizcaya, tenía en una de sus esquinas "un escudo con cuatro barras y seis estrellas por un lado, y por el otro una cruz, siete estrellas y cinco corazones." Los de Vizcaya traen: en campo de oro, un sauce de sinople cargado de un escudete de plata, con cinco corazones de gules puestos en sotuer. Los de Guipúzcoa traen escudo cortado: 1.°, en campo de azur, un castillo de plata; medio partido de oro, con siete jaqueles de gules, y 2.°, en campo de plata, un águila de sable. Otros, de Guipúzcoa, traen: en campo de oro, dos garfios que salen del jefe del escudo y de los que penden unos llares que sostienen una caldera, todo de sable. De azur, con un losanje de oro cargado de un monte de sinople de tres picos. En los cuatro ángulos del escudo, una flor de lis de oro. Bordura componada de ocho piezas de oro y gules, cuatro de cada esmalte. Las de oro, cargadas de una panela de sinople, y las de gules, de una venera de oro. Así las describen Vidal y Jerónimo de Villa.             

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dio motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragón, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bandera es la señal o insignia con que se distingue a un cuerpo de tropa. Símbolo de poder y de señorío sobre huestes y vasallos. La bandera se usaba mas en timbres que como divisa del escudo, sin embargo, dentro del blasón suele proceder de caballeros que pertenecieron a la Orden Militar "Caballería de la Razón", que fundó Don Juan I, rey de Castilla, en el año 1385, usando como divisa un estandarte. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servía a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. El cabrio o chevrón representa las botas y espuelas del caballero, concediendose ésta pieza en Armería a los que salen heridos en las piernas, aunque muchos la tienen por símbolo de protección. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedio después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La cruz floreteada se puso en memoria de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. El carro simboliza la victoria y el triunfo. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.