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Procede este antiguo linaje del Rosellón (Francia), con casa en la villa de Tuyr y en la ciudad de Perpiñán, capital del mencionado Rosellón. Poseyeron un castillo llamado de Llupiá, varias baronías y numerosos privilegios. Se extendió por Mallorca. Tuvieron sepultura propia en una capilla de la iglesia de Santo Domingo, de Perpiñán, donde se veían sus armas. I. Tomás de Llupiá, tuvo este hijo II. Bernardo de Llupiá, señor del castillo de Llupiá. En 1623, fue enterrado en San Juan de Perpiñán. Había casado con doña Ana de Vallgornera, naciendo de esta unión III Francisco de Llupiá, padre de IV. Gabriel de Llupiá, gobernador de Cataluña, que procreó a V. Manuel de Llupiá, gobernador de Cataluña y esposo de doña Inés de Agulló, de la que tuvo a VI. Gertrudis de Llupiá, que casó con Guillermo Abrí Dezcallar. I. Gabriel de Llupiá, fue lugarteniente del capitán general del Rosellón, Cerdanya y Ampurdán, castellano mayor del castillo de Perpiñán, procurador real en el Rosellón y Cerdeña y consejero de su majestad. Tuvo este hijo II. Luis de Llupiá, natural de Perpiñán, que contrajo matrimonio con doña Violante de Llupiá, su deuda, de igual naturaleza, y fueron padres de III. Juan de Llupiá, natural de Perpiñán, procurador real de los condados del Rosellón y Cerdanya, y señor de la baronía del valle de Conot, que casó con doña Marina Pagés y Gleu, de la misma naturaleza (hija de Francisco Pagés de Oms, señor de San Jorn, y de doña Ana Gleu, ambos de Perpiñán). Procrearon a IV. Gabriel de Llupiá y Pagés, natural de Perpiñán y caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 19 de junio de 1641. De la misma casa fue I. Carlos de Llupiá, que celebró su enlace con doña Violante Pagés, y procrearon a II. Gaspar de Llupiá y Pagés, natural de Tuyr, en el Rosellón, que casó con doña Magdalena de Vilanova, natural de Perpiñán (hija de Gaspar de Vilanova y de doña Alamanda N.), a la que hizo madre de III. Carlos de Llupiá y Vilanova, natural de Perpiñán, que se unió en matrimonio con doña Manuela Roger Delpás, natural de Calella (hija de Felipe Roger, natural de Perpiñán). De ese enlace nació IV. Francisco de Llupiá y Roger, marqués de Llupiá, natural de Barcelona, capitán de dragones en el regimiento de Sagunto y caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 3 de julio de 1726. Los Llupiá catalanes pasaron a Mallorca, y el historiador Tomich dice que Arnaldo Llupiá fue uno de los héroes de la reconquista de la isla. Tomás Llupiá hallóse también en ella, y fue el fundador del solar de su apellido. Fray Guillermo Llupiá, religioso dominico en el convento de Palma, fue catedrático de la catedral e inquisidor de Sicilia ; Tomás Llupiá, caballero de San Juan, y Andrés Llupiá, uno de los representantes de la ciudad de Mallorca que juraron al rey don Pedro IV de Aragón ; Arnaldo Llupiá era veguer forense de Mallorca en 1374. En el convento de Santa Clara, de Mallorca, hubo algunas monjas de esta familia, pues en sus claustros se conservan sepulcros, y en la sacristía alhajas y ornamentos, con sus armas. Hugo Llupiá fue baile general de Mallorca en 1416.  

Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas del linaje debieron ser : De oro, con una cruz de gules. Después usaron : Cuartelado : 1º y 4º, de oro, con un cruz de gules floreteada y vacía, y 2º y 3º, de gules, con un monte flordelisado de oro. Los dos últimos cuarteles son del apellido Montsoriu. La casa de Perpiñán tenía, según Garma : De oro, una cruz vacía y trebolada de gules. Los de Mallorca : De azur, con una cruz de plata floreada y bordada de gules. En campo de azur, una cruz vacía y floreteada, de plata.      

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.