Noble y antiguo linaje catalán, probablemente originario de la villa de Llorac, del partido judicial de Montblanc (Tarragona). Tuvo casa solar en la villa de Solivella, del mismo partido. En el castillo e iglesia parroquial de la mencionada villa, se ven sus armas, que luego describiremos. Berenguer Llorach, tesorero del rey don Juan II de Aragón, hizo construir la ermita de Nuestra Señora de Tallat. Los Llorach fueron también señores y después barones de Solivella, y a ellos perteneció I. Juan de Llorach y de Perellós, señor de Solivella, que casó con doña Raimunda de Moixó, y fueron padres de II. Juan Llorach y Moixó, que contrajo matrimonio con doña Josefa de:Palau y Aguilar (hija de Francisco de Palau y Toralla y de doña María de Aguilar), naciendo de esa unión. III. María de Llorach y Palau, baronesa de Solivella, que tuvo por esposo a Ramón Vilalba, Olim de Meca. También fue de la misma casa I. Luis de Llorach, barón de Solivella, que en su mujer, doña Ana de Castelló (hija del regente de la real chancillería de Cataluña), tuvo a II. Berenguer de Llorach y Castelló, barón de Solivella, casado con doña Inés de Guimerá (hija de Bernardo de Guimerá y de doña Dionisia Tamarit), y en ella padre de III. José de Llorach y Guimerá, bautizado en Blancafort, del mismo partido de Montblanch, el 21 de marzo de 1618, y caballero de la Orden de San Juan en 1631.
Escudos de Armas del apellido:
En el mencionado castillo. e iglesia parroquial de Solivella se veían las armas de esta familia, que eran : De oro, con un laurel arrancado, de sinople. Algunos añadieron una bordura componada de oro y sinople.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
