Tienda online de heráldica en diversos materiales

La procedencia de este esclarecido linaje es aragonesa, y parte de la casa real de Aragón. Constituyó el linaje más noble de aquel reino y tuvo por origen y tronco a don Bacalla, que descendía del noble Ferrene, que fue el primer infante de Aragón y Navarra. Este noble, don Bacalla, vivió a fines del siglo XI, y fue un ricohombre de Aragón que sirvió lealmente al rey don Sancho Ramírez y luego al hijo de éste, el también rey don Pedro, distinguiéndose en cuantas batallas se libraron contra los moros, sobre todo en el sitio de Alcofaz y en la batalla de dicho nombre. Sus hazañas y muestras de lealtad hicieron que ya en el año 1.091 el rey don Sancho Ramírez lo premiara haciéndole la merced del Señorío de la villa de Lun que acababa de conquistar a los moros. Una rama de la esclarecida familia de Luna emparentó con la de los Condes de Urgel. Durante los siglos XIII y XIV, los Luna prestaron grandes servicios a la Corona, como, por ejemplo, cuando en 1.285 un amplio sector de la nobleza aragonesa trató de imponer al rey Alfonso "el Liberal", el "Privilegio General", los Luna secundaron a la realeza. También durante la época del rey don Pedro "el Ceremonioso", los Luna dirigieron los Ejércitos Reales en las principales batallas. Algunos de sus miembros pasaron a Castilla para pelear en el bando del bastardo. Enrique de Trastamara en su lucha con su hermanastro, el legítimo rey de Castilla. Entre los miembros de esta familia que destacaron en Castilla figura don Alvaro de Luna, valido del rey Juan II. Artal de Luna, encargado por Jaime II de proceder militarmente contra los Templarios de Aragón que se oponían al decreto real de disolución de su orden. Lope de Luna, Señor de Segorbe y Conde de Luna que dirigió las fuerzas aragonesas en la batalla de Epila. En 1.537 participó en la defensa de Aragón en la guerra de este reino contra don Pedro I, de Castilla. También perteneció a esta familia don Pedro Martínez de Luna, que fue Papa con el nombre de Benedicto XIII. Fue familia muy distinguida que en Galicia entroncó con los BERMÚDEZ DE CASTRO de la Casa de Gondar. D. Juan Bermúdez de Castro (hijo de Dª. María Bermúdez y de D. Bartolomé González Santa Cruz), casó con Dª. Francisca de Luna, habiendo sido padres de D. Cristóbal Bermúdez, cura de San Miguel de Arca, y de Dª. Sancha Bermúdez. El arzobispo de Santiago, D. Rodrigo IV de Luna (1449-1460), yace bajo un sepulcro en la colegiata de Iria. Murió en la Rocha Blanca, de Padrón, cuando se disponía a atacar la ciudad de Compostela, rebelada contra él. Precedio a los Fonsecas. Los de Noya Dª. MARIA GONZÁLEZ DE LUNA, casó con D. Miguel Lorenzo; tuvo por hijo a D. LORENZO DE LUNA, el cual en 15-11-1538 casó con Dª. Margarita Faxardo de Reino (hija de D. Juan Piñeiro y de Dª. Isabel Péiez de Reino); tuvo por hijo a D. BENITO FAXARDO DE LUNA, que en 13-II-1660 casó con Dª. Bernarda Pérez de Abeixón (hija de D. Domingo Pérez de Castro y de Dª. María de Abeixón), todos vecinos de la villa de Noya; tuvo por hijo a D. FRANCISCO ANTONIO DE LUNA, bautizado en 15-VII-1687; salió de Santiago siendo estudiante, por una muerte que hizo, en 1710; sentó plaza en el Regimiento de la Muerte, después llamado de Lusitania; se halló en todas las batallas de D. Felipe V, llegando a ser alférez de Caballero y cayendo prisionero en Portugal. En Benavente contrajo matrimonio y allí falleció en 1742.            

Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, un creciente ranversado, de jaqueles de oro y sable; la campaña, de lo mismo. Otros: Escudo partido: 1º; de gules, un creciente de plata y 2º de oro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedio después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La campaña representa la punta de la espada del caballero, símbolo de la justicia que en todo momento regía sus actos, según la máxima que se grabada muchas veces en la hoja de la propia espada: "No me desciñas sin justicia ni me guardes sin honor". Los tratadistas también denominan barba a la campaña.