(Casa de la Cuesta, en San Clodio de Quiroga) D. DIEGO LOPEZ DE SOMOZA, capitán y dueño de la Casa de la Cuesta, en San Clodio de Quiroga, cosó con Dª Isabel López de Somoza, y tuvo por hijos a 1. D. Alvaro de Losada y Somoza, que sigue la línea. 2. D. Diego López de Somoza (amente). 3, 4, 5. Dª Ana, Dª Isabel y Dª Elena López de Somoza, monjas. 6. Dª Catalina Losada, que cosó con su primo D. Pedro Montero Valcárcel. 7. Dª Anastasia de Losada y Somoza, que cosó con D. Diego de Quiroga y Ribadeneira en 1625. Era D. Diego señor de Montefurado y vecino de Villoria, el cual en dicho año de 1625 daba por recibida la dote de su esposa. 8. Dª Lucia de Losada, que cosó con D. Diego Sánchez de Orozco, vecino de Ayán, en Samos. En 1613 da por recibida la dote de su esposa (escritura ante Antonio González, escribano de San Clodio). 9. Dª Inés de Losada, que cosó con D. Gonzalo de Quiroga, vecino de Outeiro, de Quiroga. D. ÁLVARO DE LOSADA Y SOMOZA, caballero de Santiago, capitán de Milicias, dueño de la Casa de la Cuesta, cosó con Dª Francisca de Losada y Quiroga, de la Casa de la villa de Castro, en Valdeorras (Ver la genealogía anterior). También aparece casado, acaso en primeras nupcias, con Dª María de Valcárcel, y ambos padres del capitán D. Andrés de Losada y Somoza, capitán de Milicias en 14 de agosto de 1635. Del matrimonio con Dª María de Valcárcel tuvo por hijos a 1. D. Juan Antonio de Losada y Quiroga, que sigue la línea. 2. Dª María de Losada y Quiroga, que casó en 1656 con D. Gonzalo de Quiroga y Armesto (hijo de D. Gonzalo de Quiroga y Armesto y de Dª Inés de Ron y Valcárcel, vecinos de Chandepedra, en la Granja de Quiroga), sin sucesión. En esta boda Dª María aparece dotada en 4.000 ducados, el 26-VIII-1656. De segundas nupcias cosó con D. Juan Flórez de Quiñones Barrio y Losada, vecino de San Esteban de Valduesa (VER FLÓREZ DE LOSADA, del Palacio de la Villa del Castro). D. JUAN ANTONIO DE LOSADA Y QUIROGA, natural de Córgomo, fue dueño de las Casas de la Cuesta, de la Casa-Palacio de la villa del Castro y de la de Córgomo; caballero de Santiago en 29-II-1652 (Real Orden de investidura, dada en 2-VII- 1670); fue vecino de la Cuesta de Quiroga; testó en 10-IX-1676 ante Diego Martín de Velasco, escribano de San Clodio de Ribas de Sil. Ya queda dicho anteriormente cómo cosó con Dª Antonia María de Camba Ozores Sotomayor la cual fue dotada en 4.000 ducados por D. Benito Ozores Sotomayor, abad de Villoria, en 1662, por ante Juan Núñez, escribano de Viana do Bolo. Ya hemos mencionado a su hijo, que fue D. JOSE DE LOSADA Y CAMBA, que cosó con Dª Constanza de Lemos, señora de Castillo de los Infantes (entre Sarria y Sta. María de Lier), sin haber logrado sucesión.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
