D. JOSÉ LOSADA, casó con Dª. Ana de Temes y Sornoza; tuvo por hijo a D. MANUEL FRANCISCO LOSADA, natural de Sta María de Sabadelle (Ayuntamiento de Chantada), donde fue bautizado el 3-VI-1686; casó con Dª. Rosa de Pardo; empadronado como noble en partido de Chantada, 1737; falleció en Sta. Cruz de Rebordaos, 8-VII-1748; tuvo por hijo a D. FRANCISCO LOSADA Y NOVOA, bautizado en Villameá, 26-VI-1705; casó con Dª. Ana Boán Lemos y Ulloa (hija de D. Blas Boán y de Dª. Josefa Sobrado), en San Juan de Veiga (Ayuntamiento de Chantada), 7-XI-1731; testó en 1784, y tuvo por hijo a D. Fernando, D. Juan Antonio, Dª. María y Dª. Rosario. D. FERNANDO LOSADA Y NOVOA, vecino de Maracaibo, nacido en Sta. Cruz de Rebordaos (Ayuntamiento del Saviñao partido judicial, de Monforte), donde fue bautizado el 23-I-1737; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 14-XI-1789; con Real Provisión del 1-III-1791.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
