D. GREGORIO DE LUACES tuvo por hijo a D. JUAN GALO DE LUACES, y tuvo por hijo al capitán D. JUAN DE LUACES, FIGUEROA Y MARTÍNEZ, que casó con Dª Catalina Oanes, y tuvo por hijo a D. FERNANDO ROMERO LUACES FIGUEROA Y PAZOS, que casó con Dª Teresa de Quintanas y falleció en 23-XII-1722 en la feligresía de San Pedro de Outes (ayuntamiento del partido judicial de Muros). En 27-11-1679 se había dado un decreto en que constaba ser hijodalgo y descendiente de los mencionados anteriorrnente; tuvo por hijo a D. DOMINGO ANTONIO ROMERO DE LUACES FIGUEROA Y PAZOS, bautizado en San Pedro de Outes, 31-X-1688; casó con Dª Josefa Novo Caamaño (hija de D. Pedro de Moledo y de Dª Antonia Novo), en Outes, 24-IX-1721; fallecido allí el 8- XI-1755; tuvo por hijos a D. Diego y a D. MANUEL FRANCISCO LOSADA ROMERO DE LUACES Y PAZOS, vecino de la feligresía de San Esteban de Milleirós; Instruyó juicio en la Real Chancillería de Valladolid, 9-XI- 1782, contra algunos individuos que negaban su hidalguía, y que aparecen condenados, con sentencia a su favor del 20-1II-1786.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
