D. CRISTÓBAL LOSADA tuvo por hijo a D. ANTONIO DE LOSADA, que casó con Dª. Isabel Sánchez; tuvo por hijo a D. FERNANDO DE LOSADA, bautizado en San Juan de Barrio (Ayuntamiento del partido judicial de La Puebla de Trives), 17-II-1625; empadronado como noble en página de Tribes. 1636; casó allí con Dª. Clara Salgado, 17-II-1670, y tuvo por hijo a D. JUAN ANTONIO LOSADA, natural de Bréijimo de Tribes, bautizado el 21-XI-1673; casó con Dª. Francisca Carbajal (viuda de Álvaro López), en San Juan do Barrio, 1694; fueron vecinos de San Sebastián de Piñeiro (en el Ayuntamiento de Puebla de Trives); empadronado como noble en partido de Piñeiro, desde 1701 hasta 1737, tanto él como sus hijos; falleció dejando por hijos a Domingo, María Cayetana y Francisca. Otro de los hijos fue D. ÁLVARO BENITO LOSADA Y CARVAJALES, bautizado en San Sebastián de Piñeiro, 15-IV-1695; casó con Dª. María Alvarez (hija de D. Francisco Álvarez y de Dª. María Fernández), en Sta. María de Rabal (Ayuntamiento de Chandreja, partido judicial de Puebla de Trives), 21-II-1719; tuvo por hijo a Miguel, Mateo, Santiago y Marcos; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 20-VIII-1737, con sentencia a su favor del 12-IX-1743.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
