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D. FRANCISCO ARES CANEIRA fue vecino del Páramo (Ayuntamiento del partido judicial de Sarriá), que obtuvo sentencia en favor de su hidalguía, 15-VIII-157S; tuvo por hijo a D. MIGUEL DE CANEIRA, que casó con Dª. Catalina de Castro; tuvo por hijo a D. ANTONIO LOSADA Y CANEIRA, casó con Dª. Isabel Fernández, y tuvo por hijo a D. FRANCISCO LOSADA Y CANEIRA casó con Dª. Catalina López de Armesto; su testamento esta otorgado en Layosa, a 12-V-1686; tuvo por hijo a D. Baltasar, Dª. María, D. Antonio, D. Basilio y Dª. Isabel. D. ANTONIO IGNACIO LOSADA Y CANEIRA, casó con Dª. María de Armesto y Valcarce, en el lugar de Layosa (Ayuntamiento de Rendar, partido judicial de Sarria) 1-III-1696; falleció en 17-IV-1748; tuvo por hijo a D. Jacobo, D. Pedro, D. José, Dª. María, Dª. Catalina y Dª Manuela. D. JOSÉ LOSADA CANEIRA Y QUIROGA, vecino de Layosa, fue bautizado en su iglesia, 28-VIII-1714; aparece empadronado como noble en partido judicial de Layosa, 1776; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 15-VI-1779; sus deseos fueron rechazados con un no ha lugar, en 1781.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.