(Casa llamada de la Cuesta, en Quiroga) D. JUAN LÓPEZ DO MAO, vecino y dueño de la Casa de Lor, casó con Dª. Constanza Fernández de Somoza; tuvo por hijo a D. DIEGO LÓPEZ DO MAO, dueño y vecino de Lamela de Quiroga; casó con Dª. Constanza Álvarez de Losada, de la Casa de Carballeda, en Quiroga (la escritura la dota en 30) D. ALONSO LÓPEZ DO MAO, señor y dueño de la Casa de Lamela, de Quiroga, que casó con Dª. Antonia Losada, del solar de Valdomeda y Losada, en Caldelas; tuvo por hijo a D. Álvaro de Losada, que casó con Dª. Francisca de Santalla y Prada (V. PRADA, Casa de Otarelo), y a D. DIEGO LÓPEZ DE SOMOZA, vecino de Pumares de Quiroga, capitán y dueño de la Casa de Quiroga; casó con Dª. Isabel López de Somoza, y tuvo varios hijos, que llevaron el apellido de Losada; en 1620 testó ante Antonio Fernández, escribano de ,Quiroga, fundando un vínculo para su hijo D. ÁLVARO DE LOSADA.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
