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ARES LÓPEZ DE PERROS casó con Inés de Perros; tuvo por hijo a 1. Diego López de Perros, que sigue la línea 2. Ares López de Perros; que casó con Dª. María Ares y tuvo por hijo a a) Juan López de Perros, vecino del lugar de Perros (donde existe la antiquísima casa-torre de Perros, con escudos borrosos de los BALBOA, etcétera, y donde falleció uno de los primeros reyes de la Reconquista, según la tradición de Sarria), feligresía de San Esteban de Calvor, no lejos de la villa de Sarria; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, juntamente con su primo, que ahora nombraremos, con la misma fecha. DIEGO LÓPEZ DE PERROS, casó con otra Inés de Ares; tuvo por hijo a VASCO LÓPEZ DE PERROS y, al hermano de éste, Diego; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 18-VIII-1533, juntamente con su primo Juan López de Perros.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.