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D. JACOMÉ LÓPEZ DE MOURE Y TABOADA, casó con Dª. Ana Vázquez; tuvo por hijo a D. BARTOLOMÉ LÓPEZ DE MOURE Y TABOADA, bautizado en San Esteban de Chouzán (Ayuntamiento de Carballedo, partido judicial de Chantada), 8-I1I-1632; casó con Dª. Isabel López y Taboada, en Sta. Eulalia de Piedrafita, 1-VIII-1659; testó en Chouzán, 26-V-1694; empadronado como noble en 1665; tuvo por hijo a D. GREGORIO LÓPEZ DE MOURE Y TABOADA, bautizado en San Esteban de Chouzán, 28-IV-1663; casó con Dª. Isabel Figueiras y Lobera Monteagudo (hija de D. Gabriel González y de Dª. Ana de Monteagudo), en Sta. María de Villaquinte, 8-X-1692; empadronado como noble en padrones de 1702 y 1716; tuvo por hijo a D. BENITO LÓPEZ DE MOURE Y TABOADA, bautizado en San Esteban de Chouzán, 8-XI-1696; vecino de la villa de Santiago de Toubes. Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 13-IV-1734; Real Provisión del 13-X-1736.             

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.