Este linaje, de buenos escuderos y mucha hacienda, procedio de Martín Sánchez de Isasi, que, ya viudo, volvió a casar con doña Teresa García (hija bastarda de Lope García de Salazar y Calderón, tercero del nombre), de la cual tuvo a Lope García y a Martín Sánchez de Isasi, los cuales le heredaron en perjuicio de los hijos del primer matrimonio. El mayor, o sea Lope García, murió sin sucesión, y Martín Sánchez de Isasi heredó la torre de Isasi, que pasó después a su hijo Lope García de Isasi, que casó con una señora de la familia de Bedia y tenía hijos en tiempo del Cronista Lope García de Salazar, autor de las "Bienandanzas e Fortunas". La casa torre de Isasi estaba en la provincia de Guipúzcoa, partido judicial de Vergara, a poca distancia de Eíbar, sobre la carretera que se dirige a Vizcaya por Ermúa. Fue cuna de varones esclarecidos. En ella vivió y murió el Infante don Francisco Fernando, hijo natural de Felipe IV, quien le entregó, para que lo educase, a don Juan de Isasi, Señor de la repetida torre, según consta de una Real cédula de 1º de Junio de 1630, que se guardaba en el archivo del Marqués de Santa Cruz del Viso, propietario de la torre de Isasi en el primer tercio del siglo XIX. El mencionado Infante falleció el 11 de Marzo de 1634 y fue sepultado en la iglesia contigua de monjas de la Concepción, propia también de los Señores de Isasi. Hace más de un siglo que un incendio destruyó dicha torre o palacio y entonces desaparecieron entre las llamas el retrato y la cuna del Infante Francisco Fernando. Después fue reedificado el edificio, quedando bastante espacioso. Ramas dimanadas de la repetida torre se extendieron por las Vascongadas, creando nuevas casas solares en diversos puntos. En Guipúzcoa hubo casas de Isasi en las villas de Eíbar y de Escoriaza, en el lugar de Marín, del Concejo de Escoriaza, y en la anteiglesia de Goronaeta, del Ayuntamiento de Arechavaleta, todo en el partido judicial de Vergara. De la casa de Eíbar procedio la familia Isasi que ostentó el título de Conde de Pie de Concha y entroncó con los Idiáquez de la casa de Azcóitia. De la casa de Escoriaza descendio José Antonio de Isasi y Lecumberri, natural de Placencia, Teniente Coronel y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 13 de Abril de 1711. Y de la casa de Goronaeta era originario José Antonio de Isasi Isasmendi e Ibarrola, natural de Orduña y Caballero de la Orden de Carlos III, desde el 11 de Octubre de 1794. Las casas de Isasi, en Vizcaya, radicaron en la anteiglesia de Bedia, del partido judicial de Durango; en Galdácano y Arratia y en San Martín de Orozco, del partido judicial de Bilbao. Esta última tuvo rama en Amurrio (Álava), y de ella fue Felipe de Isasi y Lezama, natural de Amurrio, Coronel del Regimiento de Infantería de León, que el 13 de Agosto de 1766 vistió el hábito de Santiago. En Álava fueron cuatro las casas principales de Isasi: Una, en el lugar de Barambio, del Concejo de Lezama y partido judicial de Amurrio; otra, en esta misma villa; la tercera, en la villa de Zambrana, del partido judicial de Laguardia, y la cuarta, en el lugar de Luyando, del Ayuntamiento de Ayala, en el mismo partido judicial de Amurrio. Originarios del valle de Léniz, en Guipúzcoa, moraron algunos Isasi en el valle de Aramayona, de Álava. Pasaron a América. A la casa del lugar de Barambio perteneció Andrés de Isasi Zulueta Orúe y Salcedo, al que por Real despacho de 25 de Noviembre de 1872 se concedió el título de Marqués de Barambio. En Jerez de la Frontera (Cádiz), radicó otra familia Isasi que ostentó el titulo de Vizconde de Isasi-Dávila.
Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas de la torre de Isasi, debieron ser: De oro, con un árbol de sinople, y dos lobos de sable atravesados al tronco. Sobre la copa del árbol, una estrella de azur. Así las trajeron primeramente los Isasi, de Eíbar. Ahora la casa de este linaje en Eíbar, ostenta un escudo partido que contiene, en su primera partición, un castillo, y en la segunda, un árbol con tres lobos pasantes, atravesados al tronco, y surmontando la copa del árbol, una panela entre dos estrellas. Bordura con cadena de muchos eslabones. En el convento contiguo a dicha casa, sobre el retablo del altar mayor, se ve este escudo partido, muy semejante al anterior, 1º de azur, con un castillo pardo, cuyo verdadero esmalte acaso es de oro, y tres estrellas de plata en el jefe, y 2º, de oro, con un árbol de sinople y los lobos de sable atravesados al tronco. Bordura de sinople, con una cadena de oro. La casa del lugar de Marin (Léniz), ostentó armas casi exacta a las primitivas de los Isasi de Eíbar, pues eran éstas: De oro, con un pino de sinople frutado de gules, y dos lobos de sable pasante y atravesados al tronco. Algunos Isasi del valle de Léniz, acrecentaron esas armas con una bordura de gules con ocho pájaros de oro. La casa del lugar de Bedia, en Vizcaya: Escudo partido: 1º, de plata, con una cruz flordelisada de gules, y 2º, de gules, con otra cruz flordelisada de oro. Sobre las dos cruces, brochante, una corona de laurel, de sinople. Bordura de este mismo color con una cadena de oro. Algún autor pone sobre cada cruz del anterior escudo una corona de sinople, y sustituye su bordura con otra de azur con ocho sotueres de oro. La casa de Galdácano: Escudo partido: 1º, de plata, con una cruz de gules, como la de Calatrava, y bordura de gules con trece sotueres de oro, y 2º, de gules, con trece estrellas de oro, puesta en tres palos y una en punta. Bordura de oro con una cadena de azur de muchos eslabones. Otros, también de Galdácano: De sinople, con un toro, y una panela en una esquina del escudo. La casa de Arratia, también en Vizcaya: De azur, con trece torres de oro, puestas en tres palos y la última en punta. Otros de Arratia, pero originarios de Guipúzcoa: Escudo partido: 1º, de azur, con un roble de su color, y tres lobos, también de su color, atravesados al tronco, y 2º, de gules, con un castillo de plata, rodeado de nueve estrellas de oro. La casa de San Martín de Orozco: De oro, con un árbol de sinople, y dos lobos de sable, empinantes al tronco, uno por cada lado. La casa del lugar alavés de Barambio, propiedad del primer Marqués de Barambio: De oro, con una retama de sinople, terrasada de lo mismo y frutada de gules, y un lobo de sable, andante, atravesado al tronco. Bordura de azur con ocho bezantes de plata. La divisa de este escudo es: "Por el triunfo de Dios, de la Patria y del Rey." La casa de los Vizcondes de Isasi-Dávila, en Jerez de la Frontera: De oro, con un pino de sinople, frutado de gules y terrasado de sinople, y dos lobos de sable, pasantes, al pie del tronco, uno por delante y otro por detrás y los dos mirando al flanco diestro. Que son las mismas armas de la casa de Isasi, del lugar de Marin, en Léniz. Los Isasi de las Encartaciones de Vizcaya y de otros lugares del Señorío, trajeron: De plata, con dos lobos de gules, surmontado cada uno de un menguante del mismo color. Bordura, también de gules, con ocho sotueres de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa." La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
