El origen del apellido Iriarte parece ser que estuvo en Vizcaya, aunque poseyó distintas casas solares en las provincias de Navarra, Guipúzcoa y Álava, de donde pasó a Logroño. Pero casi todos los autores se muestran de acuerdo en fijar la primitiva casa solar en el valle de Valdorba (Vizcaya), donde existió una torre así denominada y a la que se considera la más antigua de este linaje. Como este apellido poseyó numerosas casas en distintas villas y lugares de Navarra, Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, vamos a agruparlas por provincias para facilitar su estudio. EN NAVARRA En Navarra, en el valle de la Valdorba, hubo antiquísima torre llamada de Iriarte, que estuvo considerada como la primitiva casa solar del linaje, que revelaba por sí sola la nobleza y remota antigüedad de los Iriarte, los cuales fueron fundando o adquiriendo nuevos solares en Navarra y provincias limítrofes, especialmente en Guipúzcoa y Álava. Aparte de ese solar del valle de la Valdorba, considerado como el primitivo y recogiendo solamente las más importantes casas de los Iriarte navarros, señalaremos las que radicaron en la villa de Barasoain, del partido judicial de Tafalla; en las villas de Alsásua y de Vera de Bidasoa y en los lugares de Uriza (del valle de Imoz), de Azcárate (del Ayuntamiento de Araiz), de Azpilcueta, Garzain, Errazu y Turrilla (del Concejo del Valle del Baztán), todo en el partido judicial de Pamplona, y en las villas de Burguete, Ochagavia y lugar de Iriz (éste del Ayuntamiento de Gallués), en el partido judicial de Aoiz. A la casa de la villa de Barasoain perteneció Juan de Iriarte y Pardo, natural de Garinoain y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 19 de Junio de 1663. Los Iriarte de la villa de Alsásua se llamaron de San Pelay y usaron el apellido Basco hasta que el Rey Juan II de Aragón y Navarra se lo mudó en Iriarte a Hernando Basco. También le autorizó para aumentar sus armas; como luego veremos. De la casa de la villa de Vera de Bidasoa, fueron: Eugenio y Manuel de Iriarte y Hualde, Caballeros de la Orden de Santiago, ingresados el 29 de Abril de 1706. De la casa del lugar de Azcárate descendio Cayetano de Iriarte y Hoyos, Caballero de la Orden de Carlos III, con fecha de 29 de Mayo de 1804. Del lugar de Azpilcueta procedio Juan Tomás de Iriarte y Elizalde, que vistió el hábito de Santiago el 31 de Mayo de 1684. De la casa de Garzain fue Pedro de Iriarte Arrotea, también Caballero Santiaguista desde el 28 de Noviembre de 1767. Por último, otra casa navarra radicó en el lugar de Inza, del Ayuntamiento de Araiz y partido judicial de Pamplona, y de ella eran originarios José Miguel y Gaspar de Iriarte Leceta, naturales de Segura, en Guipúzcoa, y residentes en Xalapa de la Feria, Reino de Nueva España, los cuales en 1803, día 22 de Octubre, obtuvieron Real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid. EN GUIPÚZCOA Una de las más principales casas de Iriarte en Guipúzcoa, radicó en la villa de Tolosa, y otras hubo en las de Gaztelu, Olaberria, Elduayen y Berástegui, del mismo partido judicial de Tolosa. Otras en las villas de Oñate y Villarreal de Urrechu, y en el lugar de Olabarrieta, del Concejo de Motrico, todo en el partido judicial de Vergara. También moraron los Iriarte en la ciudad de Fuenterrabía, en Oyarzun, Andoain y Vidania. De la casa de la ciudad de Fuenterrabía descendio Simón de Iriarte y Rezabal, Caballero de la Orden de Carlos III, desde el 27 de Abril de 1816. EN ÁLAVA En Álava radicó una casa de Iriarte en la villa de Zalduendo, del partido judicial de Vitoria, que era originaria de Guipúzcoa y a la que pertenecieron los hermanos Martín y Manuel de Iriarte, naturales de Santa Cruz de Campezo (Álava), que obtuvieron certificación de nobleza. De la misma casa fue Francisco de Iriarte y Sáez de Adana, natural de Zaldueldo, secretario de S. M. en el Consejo de Hacienda y Caballero de la Orden de Alcántara, ingresado en 1654. EN VIZCAYA En Vizcaya hubo también casas de Iriarte, en el Duranguesado, Olabarrieta, Ceberio y Baquio. Los Iriarte tomaron parte en la conquista del Reino de Chile, donde quedaron establecidos. En lo que se refiere a los Iriarte que pasaron al continente americano, figura don Miguel de Iriarte y Licieta, que hizo probanza de sangre ante la Inquisición de Méjico, a fin de obtener el cargo de Notario, y residía en Jalapa, en el año 1.787.
Escudos de Armas del apellido:
La casa de Iriarte de San Pelay, en la villa de Alsásua: De plata, con un roble de sinople, terrasado de lo mismo y frutado de oro, y al pie del tronco dos lobos de sable, armados de gules y afrontados. Algunos autores sustituyen los dos lobos con un jabalí. La Nobleza Executoriada de Navarra dice que el árbol va acompañado de dos panelas y pone al pie del tronco un jabalí. Hernando Basco, a quien mudó el nombre el Rey Juan de Labrit, usó primero: De azur, con una banda endentada, de oro, acompañada en lo alto de un creciente de oro, y en lo bajo, de tres estrellas del mismo metal. Después trajo: De plata, con el árbol de sinople, terrasado de lo mismo y un jabalí al pie del tronco. Los Iriarte del lugar de Urriza, trajeron escudo cuartelado: 1º y 4º, de azur, con un árbol de su color, y un lobo, también de su color, pasante al pie del tronco, y 2º y 3º, de gules, con los palos o barras de Aragón, de oro. Bordura de gules, con la cadena de Navarra, de oro. La casa de la villa de Burguete, según la Nobleza Executoriada de Navarra, ostentó: "Dos jabalies arrimados a dos árboles repartidos en dos cuarteles, tres flores de lis, dos medias lunas escaqueadas y juego de ajedrez, repartidas en otros dos cuarteles." La casa también navarra, del lugar de Turrilias, tenía, según la misma Nobleza Executoriada de Navarra: "Cuatro cuarteles; en dos de ellos un jabalí atravesado a un árbol y seis escudetes, en el tercero una banda o barra, y en el cuarto, campo blanco." Los Iriarte de la villa de Gaztelu, en Guipúzcoa: De plata, con el roble de sinople, y dos lobos de sable, atravesados al pie del tronco. Bordura de gules con ocho sotueres de oro. Esta bordura la ganó el Capitán Sancho de Iriarte, que se halló en la Batalla de Puerto de Muradal. Las mismas armas traen las casas de Tolosa y de Berástegui. Los de las casas de Olaberría, Oyarzun y Elduayen: De oro con un árbol de sinople, y un lobo de sable, andante, atravesado al pie del tronco. Bordura de gules con ocho sotueres de oro. La casa de Elduayen no lleva bordura, y la de Oyarzun, pone dos lobos en vez de uno. La casa de la villa de Vidania: Cuartelado: 1º, las de Lopetedi, de Baliarrain; 2º, las de Ibarbia, de Régil; 3º, las de Elola, de Beizana, y 4º, las de Olloqui, de Usúrbil. Así se certificaron y aparecen en un Real despacho expedido en 1783 a favor de Bartolomé y de Jacinto Lopetedi. La casa de Iriarte de la ciudad de Fuenterrabía, también en Guipúzcoa, sita en la calle Mayor, número 26, y que procedía de Navarra: Escudo partido: En la primera partición un grifo rampante y bordura jaquelada en dos Ordenes, y en la segunda partición un árbol surmontado de una estrella de ocho puntas, y bordura con diez y ocho sotueres. Ignoramos los esmaltes. En Álava, la descendencia del Caballero de Alcántara Francisco de Iriarte, Secretario de S. M., traía: De oro, con tres fajas de gules. Brochante sobre el todo, un árbol de sinople, y pendientes de sus ramas dos calderos de sable, uno a cada lado. Al pie del tronco dos lobos de sable, afrontados. La casa, también alavesa, de Zalduendo y su derivada de Santa Cruz de Campezo, ostentaron esas mismas armas. Divisa de este último escudo: "Con la sangre y nuestros bienes personales acudiremos a sostener la guerra."
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servía a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedio después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. Los calderos servían para el manejo de vituallas. Eran antiguamente la marca de ricohombre en España. Viene su origen del pendón y calderas que entregaban los reyes a aquellos magnates que consideraban Grandes del Reino, teniendo entre sus facultades privativas, la de levantar y sostener tropas a sus expensas. Se asocia siempre a la idea de poder y riqueza. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
