Casa antigua en la anteiglesia de Nuestra Señora de Mazmela, en el valle Real de Léniz (Guipúzcoa). Miguel de Salazar dice, ocupándose de la situación de este solar: "Tiene una laguna junto a su casa y es laguna extravagante, porque tiene mucha profundidad y muy buenas anguilas y otros peces. Y en aquélla tierra se tiene por tradición una patrana, y es que llegó un pobre a pedir limosna a esta casa y le amasaron un pan pequeño y en el horno creció mucho, y pareciendo muy grande no se lo quisieron dar al pobre, por lo cual amasaron por segunda y tercera vez y siempre sucedio el crecer el pan, por lo cual no se lo quisieron dar al pobre, y éste dijo: Plegue a Dios que todo se convierta en agua. Y al punto, pan y casa, todo se anegó en aquél lago, que apareció allí de improviso." I. Martín de Iramain, era vecino de Mondragón en 1566. Casó con doña María Ochanda de Olariaga, y fueron padres de Miguel, Juan, María, otro Miguel y Simona de Iramain y Olariaga. La última II. Simona de Iramain y Olariaga, contrajo matrimonio con Pedro López de Gordoa, y procrearon a III. El Capitán Cristóbal de Iramain y Gordoa, casado con doña Ursula de Gabiola, a la que hizo madre de IV. Joaquín Prudencio de Iramain y Gabiola, que contrajo matrimonio en 1673, con doña Francisca de Mercado y Oquendo, y de este enlace nació: 1º, el General José de Iramain y Mercado, natural de Mondragón y vecino de Potosí en 1739, y 2º, Joaquín de Iramain y Mercado, esposo de doña Antonia de Oquendo y Arcaraso, vecinos de Mondragón y progenitores de los Condes de Monterrón.
Escudos de Armas del apellido:
De sinople, con una torre de oro, acostada de dos flores de lis, del mismo metal. Bordura de oro con cuatro robles de sinople, y al pie de cada uno de ellos un jabalí de sable, pasante.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
