Tienda online de heráldica en diversos materiales

Su solar primitivo, desde tiempo inmemorial, en la Universidad de Anzuola, del partido judicial de Vergara, en Guipúzcoa. Según documentos originales, fueron dos las casas de Irala en la villa de Anzuola, llamadas de Irala Suso, o de arriba, y de Irala Yuso, o de abajo, no habiendo sido posible comprobar la fecha de su construcción. Posteriormente, alrededor de 1593, fue edificada por Juan de Zabala, marido de doña María de Irala y Loyola, la Torre de Irala, según consta en el expediente seguido por el Capitán Santos de Zabaleta, para cruzarse Caballero de la Orden de Santiago. Francisco de Arévalo y Gómez, Rey de Armas de Carlos II, dice con referencia al solar de Irala-Yuso: "Teniendo lecho y sus dueños muy bien cimentado, reparado y lucido, con ocasión de las ruinas que tiene el primitivo de Arriba. Considerando la falencia de su edificio, fundaron otro muy ostentoso a la vista del que hoy permanece con este renombre de Irala-Yuso, de donde es conocido, y del de don Antonio Zabala Irala, teniendo su término redondo fuera de lo poblado, y éste, como el otro, es uno de los primeros solariegos de más asegurada y conocida calidad." I. Martín de Irala, que nació, aproximadamente, hacia el año 1440, fue dueño y Señor de la casa de Irala-Yuso y casó con doña María de Irimo, naciendo de esta unión: 1º Juan Lariz de Irala, que sigue, y 2º Margarita de Irala. II. Juan Lariz de Irala, natural de Anzuola y Señor de la casa de Irala Yuso, entró en la casa solar de Irala Suso por su matrimonio con doña María Joanis de Irala, dueña y Señora de ella. Dejaron, entre otros hijos, estos dos: 1º Martín de Irala e Irala, que sigue, y 2º Pedro de Irala e Irala, bautizado en Anzuola el 27 de Diciembre de 1513, que fundó la segunda rama. III. Martín de Irala e Irala, bautizado en Anzuola el 12 de Junio de 1508, sucedio a su madre en el Señorío de la casa solar de Irala Suso, y casó con doña María de Loyola, en la que procreó a IV. María de Irala y Loyola, Señora de la casa de Irala Suso, que contrajo matrimonio en Anzuola en 1572 con Juan de Zabala. Estos esposos son los que construyeron la Torre de Irala, según se indicó al principio de esta información, y con motivo de su enlace, pasó la casa de Irala a pertenecer a los Zabala, descendientes directos suyos, que en lo sucesivo usaron unidos los apellidos Zabala-Irala. El reducido espacio de que disponemos en esta obra, no nos permite seguir de padres en hijos la sucesión de esta rama, en la que acabó, perdiéndose el apellido Irala por sucesivos entronques de hembras con varones de otros linajes, como los Manso de Velasco y Cortázar. La segunda rama, fundada, como ya quedó dicho, por Pedro de Irala e Irala, continuó residiendo en Anzuola. Luego, por los años de 1750, pasó a Elorrio, y más tarde, ya en fines del primer tercio del siglo XIX, a la villa de Torrelaguna, de la provincia de Madrid. En esta villa se estableció Antonio José Ignacio de Irala y Mendiguchia (bautizado en Elorrio el 20 de Abril de 1826 y séptimo nieto del Juan de Irala e Irala, fundador de la rama), en unión de su esposa doña Margarita de Arriola, natural de Axpe, anteiglesia de la merindad de Durango, y en Torrelaguna nacieron casi todos sus hijos, de los que fué el segundogénito Juan José de Irala y Arriola, bautizado en Torrelaguna el 15 de Junio de 1857, que casó en la villa de Munilla, provincia de Logroño, el 29 de Noviembre de 1883, con doña Casimira Martínez del Villar y Sáenz de Tejada, natural de Munilla (hija legítima de Juan Martínez del Villar, de igual naturaleza, y de doña Manuela Sáenz de Tejada, natural de Jalón, en la misma provincia; nieta paterna de Ignacio Martínez del Villar y de doña María de los Dolores Benito, y materna de Manuel Sáenz de Tejada y de dona María Manuela Alfaro). Del citado matrimonio nacieron: 1º María de los Dolores de Irala y Martínez de Villar, que nació en Bilbao y contrajo matrimonio en la misma villa con Agustín Fernando Sáinz de Inchaustegui y García- Moreno, Marqués del Real Socorro y Caballero de la Soberana Orden Militar de San Juan de Malta, y 2º, Juan José de Irala y Martínez del Villar, Caballero de la Soberana Orden Militar de San Juan de Malta. Una línea dimanada de la rama segunda de la casa de Irala y fundada por Juan de Irala e Iñurrigarro, se estableció en Villacañas (Toledo). Otra línea de la misma casa de Anzuola entroncó con los Madariaga de la misma villa, y otras pasaron a Villarreal de Urrechu y a Vergara. De esta última villa se trasladaron algunos a América. Otra familia Irala tuvo su solar en el castillo de Irala, cerca de la ciudad de Vitoria.     

Escudos de Armas del apellido:
El escudo de armas que unánimemente designan todos los autores como propio de esta familia de Irala, de Anzuola, es: De oro, con un león rampante de gules. Bordura de azur con trece panelas de plata. Así lo describe y certifica Jerónimo de Villa, Rey de Armas de don Felipe IV, en certificación expedida a favor del Capitán y Sargento Mayor Pedro de Zabala e Irala, natural de Anzuola, con fecha 10 de Octubre de 1641. En dicho documento dice que el mencionado caballero era dueño de la casa solar y Torre de Irala de Yuso y de la casa solar de Irala de Suso y que exhibió armas y certificación original, de donde se ha sacado el escudo descrito, que estaba en pergamino y que eran las armas el león rojo, las trece panelas de plata y la orla de bleu. El mismo blasón confirma Ramón Zazo y Ortega, Rey de Armas de Carlos III, en Certificación expedida en Mayo de 1772, a Rafael María de Gorospe e Irala, natural de Puebla de los Angeles; en la obtenida el 13 de Junio de 1689 por Fray Diego de Gorospe e Irala, tío abuelo del anterior, y en la dada por el Rey de Armas Antonio Gómez de Arévalo a favor de los apellidos de Mendiola e Irala, en la que dice que las mencionadas armas son de la casa de Irala de Yuso. Hemos de hacer constar, por último, que en las repetidas certificaciones, así como en los Nobiliarios originales, se describe siempre el escudo aludido como propio, concretamente, del apellido de Irala de la Universidad de Anzuola. Otros usaron: Cuartelado: 1º y 4º, una banda engolada en cabezas de dragones, y acompañada en lo alto de una estrella y en lo bajo de un creciente, y 2º y 3º, un árbol a la diestra, siniestrado de un águila volante. Al pie del tronco, un jabalí sobre una terrasa. Desconocemos los esmaltes de este blasón. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. Los ángeles anuncian la voluntad divina a los elegidos. Simboliza la protección y el mundo espiritual. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. Y el representarla con cabezas de sierpes o de dragones, que la tragan (esto es la banda engolada), es simbolo de fortaleza, y denota caballeros guerreros, usandose en España por la batalla del Salado, que ganó contra los moros el Rey Don Alfonso en los campos junto a Tarifa el día 30 de Octubre de 1340. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servía a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedio después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.