Del lugar de Heredia, en el Concejo de Ubarrundia y partido judicial de Vitoria, en Álava. I. Martín Iñiguez de Heredia, casó con doña Lucía López de Heredia, y fueron padres de II. Sebastián Iñiguez de Heredia y López de Heredia, que en su mujer, doña Francisca López de Heredia, tuvo a III. Martín Iñiguez de Heredia y López de Heredia, bautizado en Heredia el 11 de Septiembre de 1657, que contrajo matrimonio con doña Magdalena González de Heredia, y tuvieron este hijo IV. Antonio Iñiguez de Heredia y González de Heredia, bautizado en Heredia el 11 de Junio de 1692. Celebró su enlace con doña Ana Pérez, a la que hizo madre de V. Francisco Antonio Iñiguez de Heredia y Pérez, bautizado en Heredia el 1º de Abril de 1719, que casó con doña Josefa de Alaiza (hija de Ascensio Ochoa de Alaiza y de dona Josefa de Olano), naciendo de esta unión VI. Clemente Iñiguez de Heredia y Alaiza, bautizado en Heredia el 24 de Noviembre de 1749, que tuvo que incoar expediente para probar su hidalguía al establecerse en el lugar de Luzuriaga, del Ayuntamiento de San Millán y partido judicial de Vitoria, donde se unió en matrimonio con doña Magdalena Ruiz de Munaya. Obtuvo Real provisión el 22 de Enero de 1790.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
