Apellido patronímico muy extendido por España y derivado del nombre propio «lñigo». Sus solares más antiguos se encuentran en el país vasco y Navarra. En Vizcaya, Guipúzcoa y Álava hubo varias casas de este patronímico, radicando una, vizcaína, en el lugar de Zaya, del valle de Arcentales y partido judicial de Valmaseda, y otra, guipuzcoana, en la villa de Irún, del partido judicial de San Sebastián. Este apellido muy pronto pasó a Aragón donde contó también con casas muy nobles para, posteriormente, extenderse por toda la Península Ibérica. En el año 1.703, el rey don Felipe V concedió el título de Marqués de Villafranca de Ebro a don Juan Miguel de Iñiguez y Eraso, caballero noble del Reino de Aragón. En Navarra hubo una rama que se denominó Iñiguez de Abarca, en el lugar de Sanguesa, y a ella perteneció don José Iñiguez de Abarca a quien, el Archiduque Pretendiente de Austria, concedió el título de Marqués de las Navas de Navarra, en 1.708, dignidad que se le reconoció oficialmente en España en virtud de lo estipulado en el Tratado de Viena. De los Iñiguez, hay autores que los hacen descender de Iñigo Arista o Iñigo Iñiguez, primer rey de Pamplona (años 780-783). De lo que no cabe duda es de la gran nobleza y antigüedad de este linaje. Lo confirma el hecho de los numerosos miembros de este apellido que solicitaron acreditación de hidalguía ante las Reales Chancillerías. Sobre todo, en la de Valladolid fueron muchísimos los que pleitearon por el reconocimiento de sus preeminencias entre los años 1.526 a 1.826, con el fin de que se les admitiese en el "Estado Noble" de los lugares donde determinaran fijar su residencia. En la Orden Militar de Santiago fueron admitidos tras probar su hidalguía numerosos miembros del apellido Iñiguez, a partir del año 1.666. La mayoría de estos solicitantes eran naturales de las provincias vascongadas, aunque había algunos nacidos en Logroño e incluso puede citarse a don Manuel de Iñiguez Arnedo, que era nacido en Granada. En las tomas de Elche y de Orihuela, en Alicante, se hallaron caballeros de este apellido que procedían de la ciudad de Teruel. Fueron heredados en ambas poblaciones.
Escudos de Armas del apellido:
La casa vizcaína de Iñiguez del lugar de Zaya, en el valle de Arcentales, y la de Álava: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de plata, con una cruz de sable floreteada; 2º y 3º, de azur, con una flor de lis de oro. Bordura general de gules, con ocho sotueres de oro. La casa de Iñiguiz de la villa de Irún, en Guipúzcoa: Cuartelado: 1º y 4º, de oro, con una cruz de gules floreteada, y 2º y 3º, de plata, con dos lobos de sable, andantes, lampasados de gules y puestos en palo. Los Iñiguez, de Navarra, trajeron primero: De oro, con un palo o bastón de gules. Luego acrecentaron estas armas con una bordura de sinople con ocho calderas de oro, barradas de sable. Otros, también en Navarra: De oro, con un bastón de plata, perfilado de sable y diestrado de un árbol de sinople. Los Iñigo en Elche y Alicante, ostentaron: De oro, con un león de gules, rampante, que tiene en sus manos un ramo de sinople. Otros: De oro, con un árbol de sinople y un león de gules, empinante al tronco.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. El bastón simboliza mando militar. El llamado Bastón de Mando es el símbolo de autoridad en alcaldes y funcionarios. Cuatro "bastones" de gules en campo de oro, son las armas de los reyes de Aragón. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
