Tienda online de heráldica en diversos materiales

Los Foces, oriundos de la provincia de Huesca, pasaron a la villa de Albaida (Valencia) donde quedaron establecidos, siendo señores del castillo de Albaida. FOCES DE ALBAIDA Condes de Hornachuelos, después duques De esta rama de Foces, establecida en Albaida, fue Ramiro de Foces, ricohombre de Aragón, que militó a las Ordenes del rey don Fernando III, y fue señor del castillo de Albaida (Valencia). Cuando en la ortografía castellana se introdujo la h por la f llamándose «hoz» lo que antes se pronunciaba «foz», estos caballeros de Albaida comenzaron a llamarse «Hoces», en lugar de «Foces». Pedro de Hoces fue embajador del rey de España en la corte de Inglaterra. De éste descendió I. Lope de Hoces, caballero de la Orden de Santiago, general de la flota, almirante general y gobernador de la armada del océano, que contrajo matrimonio con doña María Aldonza de Hoces y Haro, su sobrina, y fueron padres de I I. Alonso Antonio de Hoces y Hoces, a quien el rey don Felipe IV, concedió, con fecha de 21 de junio de 1640, el título de conde de Hornachuelos. Casó con doña N. de Aguayo, y procreó a III. Pedro de Hoces y Aguayo, segundo conde de Hornachuelos y padre de IV. Lope de Hoces y Hoces, tercer conde de Hornachuelos y ministro del Consejo de Indias, que tuvo por hijo a V. Pedro de Hoces, cuarto conde de Hornachuelos, casado con doña Teresa Rosa Paniagua (hija del primer marqués de Santa Cruz de Paniagua). Descendiente de éstos fue José Ramón de Hoces y González de Canales, noveno conde de Hornachuelos y noveno marqués de Santa Cruz de Paniagua, que en 18 de noviembre de 1868 fue creado duque del mismo título. Casó con doña María del Buen Consejo de Losada y procrearon a José Ramón de Hoces y Losada, segando duque de Hornachuelos y esposo de doña María Graciela Dorticós, a la que hizo madre de José Ramón de Hoces y Dorticós-Marín, tercer duque de Hornachuelos, grande de España. Gentilhombre de Cámara, capitán de infantería y ayudante del general Primo de Rivera. Casó con doña María de las Mercedes de Cubas y Urquijo (hija de los marqueses de Fontalba). Con sucesión a la jura de la infanta doña Constanza y casó dos veces; la primera con doña Esclaramunda (hija de Sancho de Mallorca y de doña Saura). Falleció dicha señora el 16 de junio de 1371, y fue enterrada en la catedral de Mallorca. Aún se conserva la lápida gótica de su sepulcro con su efigie y escudo de armas. Artal de Foces y de Cabrera volvió a casar con doña Sibila Fortiá (hija de Bernard, señor de Fortiá, en el Ampurdán). Este enlace debió durar poco, por la muerte de Artal de Foces.

Escudo de Armas:
Las primitivas del linaje debieron ser : De oro, con tres hoces de podar, de azur, puestas en triángulo. Arnaldo de Foces, el ricohombre aragonés que pasó a Valencia y que cita mosén Jaime Febrer, ostentaba : De azur, con cinco hoces, de plata, puestas en sotuer. Los condes y duques de Hornachuelos acrecentaron este escudo con una bordura de azur, con ocho sotueres de oro.

Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.