En la información de que nos hemos servido para estas breves notas, extractadas por el señor Martínez-Barbeito, se dice que el blasón de los GUARDADO se encuentra «en.el convento de San Francisco, de Santiago». D. JUAN ANTONIO GUARDADO, casó con Dª Dominga Barros; tuvo por hijo a D. JOSÉ GARCÍA GUARDADO, que casó con Dª Fernanda de la Boubeta Rúa y Fandiño (hija de D. Martín de la Boubeta Fandiño y de Dª María Josefa de la Rúa Freira, vecina de San Salvador de Coiro); tuvo por hijo a D. ROQUE GARCÍA GUARDADO, regidor de la villa de Cangas de Morrazo, que casó con Dª Rosa González (hija de D. Juan Antonio González de Riomayor y de Dª María Jesús Romero y Mosquera); tuvo por hijo a D. RAMÓN GARCÍA GUARDADO, que hace informaciones genealógicas en La Coruña en 1817.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de plata, tres barras de azur.
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
