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Los señores de González-Cela poseen en Fene (Ayuntamiento del partido judicial de Puentedeume) una hermosa casa, con un rico archivo, bien abastecido de escudos primorosamente pintados o dibujados, que nos han servido para esta obra, como se echará de ver por la parte documental del mismo. El escudo que allí damos como de este linaje representa los principales enlaces de la familia. Del archivo indicado proceden los siguientes datos genealógicos:      D. DOMINGO GONZÁLEZ-CELA, casó con doña Juana Paniagua, y tuvo por hijo a     D. DOMINGO GONZÁLEZ-CELA, que casó con Dª. Vicenta González-Villaamil (hija de D. Bernardo González-Villaamil y de Dª. María Josefa Mariño Alfeirán); tuvo por hijo a      D. DEMETRIO GONZÁLEZ-CELA Y GONZÁLEZ-VILLAAMIL, que casó con Dª. Benita Péfaur Arias (hija de D. Juan Péfaur Sanjurjo) y de doña Rosa Arias Carbajal Pardo: V. PEFAUR); tuvo por hijo a D. FRANCISCO GONZÁLEZ-CELA PEFAUR, casó con Dª. Teresa Gallego y López-Baamonde; fueron padres de      D. JAVIER GONZÁLEZ-CELA Y GALLEGO.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.