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Notabilísima familia orensana, de la que procedieron famosos médicos de los Reyes Católicos, del emperador D. Carlos V y del pontífice Adriano. Pasados del judaísmo a la fe católica recibieron numerosos honores y dignidades del emperador en el mismo día de su coronación como tal en la ciudad de Bolonia, elevándolos al rango de nobles y dándoles blasón heráldico, así a ellos como a sus descendientes, como tendremos ocasión de ver. Procedentes de la villa de Castro Caldelas, pasaron a Orense, donde fueron dueños de la casa número 1 del Instituto (hoy de Lamás Carbajal), en la cual parece haber morado el celebre Díaz de Cadórniga. Tuvieron casa también en Regueirofozado, antes de llegar a Rairo (en las inmediaciones de Orense), que luego, pasó a los Marqueses de Leis, por lo que en el archivo de éstos se conservan tantos papeles de los de dicho linaje de los GUADALUPE, con buena parte de los cuales se ha podido reconstruir la genealogía de esta tan notable como desconocida familia gallega. Tubieron enterramiento en la iglesia conventual de San Francisco, de Orense, aunque otros se hicieron enterrar en la de Santo Domingo, como veremos. Por un escudo de alianza, cuyo dibujo se conserva en el archivo de la Casa de Leis, hoy custodiado en el Archivo Histórico Provincial de Orense, se advierte con toda claridad que los GUADALUPE emparentaron con los NOBOA, los CADORNIGA y los PUGA, de tanto arraigo y abolengo en la ciudad y provincia de Orense. La de San Francisco era la de la Veracruz. Los miembros de esta familia, además de las casas indicadas, tuvieron también casa en la villa de Castro Caldelas, donde emparentaron con los DÍAZ, patronos del altar de San Pedro, en la iglesia parroquial. Por 1620, según el testamento de Dª. Francisca de Araújo y Puga, por ante el escribano Juan de Neboeiro, Dª. Inés y Dª. Catalina de Guadalupe habían heredado la casa de la Rúa Nueva y la huerta del Concejo, que más adelante se llamaron del Instituto y, últimamente, de Lamás Carbajal, como hemos dicho, y formaba en otro tiempo el barrio y aljama de los judíos.Genealogía de D. Antonio López de Guadalupe JUAN DE GUADALUPE, protomédico de sus Altezas los Reyes Católicos, D. Fernando y Dª. Isabel, se había unido en matrimonio con Dª. María de Almeida; tuvo por hijo a   1. D. Antonio López de Guadalupe, que sigue la línea 2. D. Paulo de Santa Cruz. Ambos hijos aparecen citados en la Certificación de Armas a que hemos aludido. D. ANTONIO LÓPEZ DE GUADALUPE, fue doctor, cirujano mayor del emperador Carlos V y de su esposa Dª. Isabel, así como del pontífice Adriano. Nació en Castro Caldelas hacia el 1500; estudio primero en la ciudad de Orense, pasando luego a la Universidad de Salamanca para graduarse de doctor en medicina. Era médico famoso en Orense cuando fue llamado a la Corte, quedando al servicio de D. Carlos V, juntamente con su hermano, también médico notable. Cuando ambos hermanos dejaron las observancias del judaísmo para convertirse en católicos, D. Antonio conservó su mismo nombre, en tanto que su hermano, siguiendo el ejemplo y la costumbre de muchos conversos, tomó el de Pablo de la Santa Cruz. Don Carlos V se mostró muy reconocido a sus galenos, que habían dejado profunda huella de sus conocimientos y habilidad lo mismo en España que en los Países Bajos y en Alemania; y en el mismo día de su coronación como Emperador en la ciudad de Bolonia, 24-II-1530, los hizo nobles por una carta de Privilegio, con la que los eximia de toda mácula y sambenito, autorizándoles a usar escudo heráldico y para alternar con las gentes más distinguidas del reino. «Vos damos ? dice la carta ? la honra por orden de caballería, ceñida la espada», por haber servido «con toda limpieza, estudio y diligencia, así en España como en Italia, en la tierra y en el Mar, en todos los peligros de la vida y en todas las fortunas». Don Antonio fue llevado a Roma para ejercer el oficio de médico del sumo pontífice Adriano, sin duda como generoso obsequio del Emperador. El Sr. Ferro Couselo dice que «el Dr. Guadalupe no tuvo, al parecer, hijos, pero no le faltaron sobrinos». Sentimos disentir en este asunto del erudito y amigo, al que tanto deben los estudios y las antigüedades orensanas; pero sabemos los nombres de dos hijos del célebre médico:     1. D. Fernán López de Guadalupe, que sigue la línea y 2. D. Antonio de Nóvoa, vecino de Sevilla y natural de Orense, pues éste fue el que pidio la certificación de Armas de los GUADALUPE, por ser hijo del licenciado Antonio López de Guadalupe y porque le pertenecían las Armas contenidas en el referido Privilegio. Fue entonces cuando Diego de Urbina, bajo el reinado de D. Felipe II, extendió su certificación en Madid, a II-XI-1592. D. FERNÁN LÓPEZ DE GUADALUPE, fue vecino de la ciudad de Orense. Algún papel del archivo de la Casa de Leis le hace padre de Pedro Díaz do Piñeiro y de D. Gaspar López de Guadalupe. Creemos que no lo fue del primero, sino de la esposa del mismo, D.'- Isabel Alonso de Guadalupe, con lo que D. Pedro Díaz resultaría hijo político de D. Fernán. En tal caso habría tenido por hijos a: 1. Dª. Isabel Alonso de Guadalupe, que sigue la línea 2. D. Gaspar López de Guadalupe En 3-X-1576, Catalina Díaz, viuda de Antonio Díaz vecino de Monforte, otorga escritura a favor de B. Gaspar López de Guadalupe, escribano vecino de la villa de Caldelas, de la heredad «do Franco», en la feligresía de Villamayor. En 4-I-1593 se hace información, a petición del bachiller D. Francisco Díaz, como heredero universal de D. Gaspar López de Guadalupe, escribano que fue y vecino de Caldelas, sobre la posesión de venta en Villamayor. D. Gaspar López de Guadalupe tuvo por hijo a a. D. Cristóbal López. Su primo D. Francisco Díaz, Abad de Marrubio, lo dotó para que casara con su prima Dª. María López (testamento de D. Francisco, del 30-IV-1601). b. Dª. Isabel López, a la que su tío D. Francisco Díaz ordena se le dé un vestido, con parte de lo que le debía su hermano D. Antonio López de Guadalupe; y en su testamento la declara por su heredera, lo mismo que a su primo D. Jerónimo López de Guadalupe (hijo de D. Antonio López de Guadalupe y de Dª. Violante Díaz de Cadórniga, de los que pronto vamos a tratar), bajo condición de que se casen, una vez obtenida la dispensa de consanguinidad. Dª. ISABEL ALONSO DE GUADALUPE, casó con D. Pedro Díaz de Piñeiro. Fueron vecinos de la villa de Caldela. Estos DÍAZ eran vecinos de esta villa y tenían el patronato de la capilla, o altar de San Pedro, en el templo parroquial. Con todo, ambos esposos fueron sepultados en el templo conventual de San Francisco, de Orense, como se deduce del testamento de su hijo D. Antonio López de Guadalupe y del de su hermano D. Francisco Díaz. Por persuasión de otro de sus hijos Fermín Díaz de Guadalupe, Dª. Isabel quiso mejorar a este en su testamento, otorgado ante el escribano Gaspar López. desheredando a su otro hijo, Antonio López de Guadalupe, como éste nos declara en su testamento. Hijos del matrimonio de Dª. Isabel con D. Pedro fueron: 1. D. Antonio López de Guadalupe, que sigue la línea 2. D. Juan Díaz, mercader, vecino de la ciudad de Santiago. 3. D. Fernán Díaz de Guadalupe, vecino regidor y capitán de la villa del Castro de Caldelas. 4. D. Francisco Díaz, bachiller, clérigo, rector de San Andrés de Marrubio (Ayuntamiento de Montederramo, partido judicial de Puebla de Tribes). Otorgó su testamento en 30-IV- 1601, y por este instrumento conocemos numerosos datos familiares de este linaje. Manda le den sepultura en la iglesia de San Andrés de Marrubio «asta que mis carnes pecadoras sean gastadas» y que sus cenizas sean trasladadas a la capilla de los Guadalupe, en la iglesia de San Francisco, de Orense, donde tenía proyectado hacer un retablo. Declara su intención de hacer una capilla en Castro ( aldelas, donde habían sido sepultados sus padres, lo mismo que todos sus mayores, dejando establecidas dos misas semanarias por sus almás, pero como al parecer los vecinos de Caldelas eran contrarios a tal determinación, era su voluntad que los restos de sus padres, Pedro Díaz do Piñeiro e Isabel Alonso de Guadalupe; de su hermano Fernán Díaz de Cadórniga, y el de su tío Gaspar Díaz de Guadalupe, así como el de su sobrino, Vicente López de Guadalupe, fuesen trasladados a la capilla de San Francisco, de Orense, donde manda hacer un retablo y que se digan dos misas semanarias por sus almás. Los 181 ducados que le debía su hermano D. Antonio, ordena se conviertan en vestidos para sus sobrinas Dª. Isabel y Dª. Francisca, hijas de D. Antonio y de Dª. Violante. D. ANTONIO LÓPEZ DE GUADALUPE, fue boticario y vecino de la ciudad de Orense. Según el testamento de su hermano D. Francisco, por 1601 ya era difunto. En 18-III-1595 otorgó su testamento, hallándose en la villa de Valladolid. Manda ser enterrado en la iglesia de San Benito, el Viejo, o en la iglesia parroquial del lugar donde muriese. Ordena que se digan, entre otras, cuatro misas por el alma de su primera mujer, Dª. Felipa Díaz de Sosa; como asimismo todos los domingos del año se dijesen misas en la capilla de la Asunción, de San Francisco, de Orense, donde estaban enterrados sus padres. Dice que había casado de segundas nupcias con Dª. Violante Díaz de Cadórniga. Otro punto interesante de este testamento consiste en la puntualidad con que nombra a cada uno de sus hijos. Lo cual, aunque corriente, nos interesa más cuando son escasas las noticias de familias de cierto relieve social: a. D. Luis Núñez de Cadórniga, que pasó a estudiar a la Universidad de Salamanca. Para este fin, su tío D. Francisco Díaz le había ayudado con 100 ducados, que reclamaba en su testamento. Su padre dejó ordenado en su última voluntad que se le diese cuanto faltaba para graduarse, lo mismo para libros que para ropas. Andando el tiempo residio en la Curia Romana. b. D. Vicente López de Guadalupe, bachiller, también conocido por el testamento de su padre, el cual, siempre atento al mejoramiento de los suyos, ordenaba se le concediese cuanto necesitase para sacar título y licencia necesaria para ejercer de médico. c. D Juan López de Cadórniga. ch. D. Jerónimo Díaz de Guadalupe, del que ya nos hemos ocupado al hablar del testamento de su tío D. Francisco, el abad de San Andrés de Marrubio. En 19- VIII-1605, D. Jerónimo, vecino de la ciudad de Orense, con trataba con Francisco Moure, escultor, la factura de un retablo para la capilla de los Guadalupe, que éstos poseían en la iglesia conventual de San Francisco, de Orense, y que era la llamada de la Veracruz, a la izquierda según se entraba, según proyecto firmado por ambos. Don Jerónimo también es llamado algunas veces vecino de Caldelas, e. Dª. Isabel Alonso de Guadalupe y Cadórniga, la cual testó en 5-X-1608, disponiendo la enterrasen en San Francisco, delante del altar de San Buenaventura, donde yacían sus padres. f. Dª. Francisca Díaz de Cadórniga. Don Antonio López de Guadalupe y su esposa Dª. Violante Díaz de Cadórniga fueron sepultados en la iglesia conventual de San Francisco como acabamos de decir al hablar de su hija Dª. Isabel. Doña Violante otorgó su última voluntad el 15-X-1608, nombrando también a todos sus hijos, cuyos nombres coinciden con los que nombra su esposo. Descendiente de alguno de éstos debió de ser D. JOSÉ DE GUADALUPE, doctor, médico aprobado y vecino de Orense, que testó en 27-IX-1687. Nos da el nombre de su esposa, Dª. María Pereira, y ordena le entierren en el convento de Sto. Domingo, donde aquélla se hallaba sepultada; tuvo por hijo a 1. D. Juan de Guadalupe, desheredado por su padre, por los gastos y disgustos que le había proporcionado con su vida borrascosa. Casado con Dª. Isabel de Zúñiga, se disolvió el matrimonio, profesando Dª. Isabel como clarisa en el convento de las claras de Zamora, y huyendo D. Juan a Lisboa. Hasta allí le siguió un pariente de su madre, para tenerle vigilado. Desde Lisboa pasó D. Juan a Madrid, y en dos años gastó la hacienda de su padre, unos cien doblones de oro. Pasó luego a cursar tres años en la Universidad de Salamanca y, cuando su padre hacia su testamento, llevaba cuatro años de presbítero en Roma. 2. Dª Antonia de Guadalupe, que casó con D. José de Lago. Su padre la nombra por heredera en su testamento.

Escudos de Armas del apellido:
Escudo partido; 1.º partición, de oro, con un león rampante, de sable, lampasado de gules y siniestrado; 2.º partición, de azur, con tres coronas de oro, en palo. Don Carlos V concedio privilegio de caballería y uso de Armas a su médico D. Antonio de Guadalupe, con otras mercedes, así como a s,us hermanos y parientes, descendientes legítimos de ellos. En el AHPO-Casa Leis, se conservan las Informaciones de Nobleza, Descendencia y Legitimidad de Antonio López de Guadalupe, donde se describen sus Armas, juntamente con los motivos y razones que concurrían para que les fuesen otorgadas por el Emperador, tanto a él como a sus hermanos y descendientes. Más adelante, D. Diego de Urbina, rey de Armas de D. Felipe II, a l 1-XI-1592, extendió una certificación haciendo saber, en una fina vitela, que en los libros y copia de linajes que él poseía de estos reinos, a fojas cuatrocientas y cuatro, figuraba un privilegio de Armas, del Emperador Carlos V, concedido al licenciado Antonio López de Guadalupe y a Paulo de Santa Cruz, su hermano, haciéndoles caballeros, a ellos y a sus descendientes: Dado en Bolonia, a 24-II-1530.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servía a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.