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D. JUAN GONZÁLEZ, casó con Dª María Rodríguez; fueron vecinos de Fontey, de Valdeorras; tuvo por hijo a D. PEDRO GONZÁLEZ CABELLO, vecino de Fontey, de Valdeorras; bautizado en San Esteban de Valdeorras, 22-II-1611; casó con Dª Ana Ares Santalla (viuda de D. Antonio Rodríguez), en San Esteban de Valdeorras, 28-X-1639; empadronado como noble en padrones de Fontey, 1640-1656; tuvo por hijo a otro D. PEDRO GONZÁLEZ SANTALLA, bautizado en San Esteban de, Valdeorras, 8- Il-1644; casó con Dª María Vizcaya, y tuvo por hijo a D. BERNARDO GONZÁLEZ DE SANTALLA, clérigo y presbítero. En nombre de sus hermanos D. Matias González de Santalla (vecino de Freijido de Arriba) y D. Domingo González de Santalla (avecindado en el mismo lugar)., y por lo que a sí tocaba, Instruyó Juramentoen la Real Chancillería de Valladolid, 1715. No debió de recaer Real Provincia, o debió de ser contraria a los deseos de los litigantes, porque D. MATIAS GONZÁLEZ DE SANTALLA (al que acabamos de mencionar) Instruyó Juramento de nuevo en la misma Real Chancillería, 10-III-1718, sacando Real Provincia en 4-IV-1718.       

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.