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D. FRANCISCO GONZÁLEZ DE NOCEDA Y PENAMARÍA tuvo por hijo a D. MATÍAS GONZÁLEZ DE NOCEDA, que casó con Dª Inés Vázquez; empadronado como noble en padrones de la feligresía de Sta. Eufemia de Oscos (ayuntamiento de Villanueva de Oscos, partido judicial de Grandas de Salime, en Asturias) desde 1655 hasta l698; tuvo por hijos a Francisco, Manuel y Fernando. D. MANUEL GONZÁLEZ DE NOCEDA, bautizado en Sta. Eufemia de Oscos,10-I- 1664, casó con Dª Antonia López de la Montaña (hija de D. Juan López de la Montaña y de Dª Polonia Fernández), en Oscos, 7-XII-1693; empadronado como noble en padrones de la feligresía de Sta. Eufemia de Oscos desde 1735 hasta 1674; tuvo por hijo a Manuel, Francisco y Salvador D. SALVADOR GONZÁLEZ DE NOCEDA, bautizado en Sfa. Eufemia de Oscos, 15-V-1704, fue vecino de la feligresía de San Clodio (en Galicia: no se especifica cuál de los varios existentes); empadronado como noble en padrones de Sta. Eufemia de Oscos desde 1716 hasta 1752; Instruyó Juramento en 1751, en la Real Chancillería de Valladolid, con Real Provincia que se mandó dar en 13-VII-1751, y que se dio el 20 del mismo mes y año.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.