Desde Asturias pasan a Galicia D. RODRIGO GONZÁLEZ DE MIRANDA, casó con Dª María Raimunda Castropol; tuvo por hijo a D. ANTONIO GONZÁLEZ DE MIRAN DA, empadronado como noble en padrones de Castropol de 1650; siendo soltero, tuvo por hijo natural de Polonia González, también soltera, a D. JOSÉ GONZÁLEZ DE MIRANDA, casó con Dª Lorenza López Borrego, en San Julián de Sante (ayuntamiento de Trabada, partido judicial de Ribadeo); empadronado como noble en padrones de Castropol desde 1668 a 1717; falleció en 5-XI-1717 tuvo por hijo a D. MATIAS y a D. José González de Miranda, vecinos de la villa de Sante; descendientes de las casas solares conocidas de Miranda, Lamás, Monteiro, San Julian y La Vega; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 20-XII-1732, sin que conste la Real Provincia. Los de San Salvador de Santirso D. GONZALO GONZÁLEZ DE MIRANDA tuvo por hijo a D. BARTOLOMÉ GONZÁLEZ DE MIRANDA., que casó con Dª Catalina Méndez de Miranda, y tuvo por hijo a D. SANTIAGO GONZALEZ DE MIRANDA, bautizado en la feligresía de San Salvador de Santirso (feligresía de San Juan de Santirso, partido judicial de Castropol), 28-VII-1678; casó con Dª Isabel Pedrosa Miranda Basanta (hija de D. Juan Bermúdez Santirso y de Dª María Basanta de Pedrosa), en la feligresía de su nacimiento, 27-II-1702; tuvo por hijos a José, Luis, Tomás y Juan; empadronado como noble en padrones de Santirso desde 1692 hasta 1751. D. JUAN GONZÁLEZ DE MIRANDA, bautizado en Santirso, 26-VI-1714; casó con Dª Angela Sanjurjo Basanta (hija de D. Antonio de Candia y de Dª María Basanta Sanjurjo), en San Julian de Sante (ayuntamiento de Trabada, partido judicial de Ribadeo), 10-III-1747, empadronado como noble en padrones de Santirso desde 1722 hasta 1766; tuvo por hijos a. Domingo, José, Juan y Luis. D. DOMINGO GONZÁLEZ MIRANDA, fue vecino del coto de Pereiros; bautizado en Santirso, 15-V-1750; casó con Dª Josefa Fenández Santar (hija de D. Teodoro González Santar y de Dª María Fernández), en la feligresía de los Santos Justo y Pastor de Cabarcos (ayuntamiento de Cabarcos, partido judicial de Ribadeo), 19-I-1774, empadronado como noble en padrones de Santirso desde 1759 hasta 1773; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, con sentencia en su favor, por un mismo acuerdo, del 23-I-1778. Como se habrá observado, esta familia, de la raya de Asturias con Galicia, lo mismo puede llamarse asturiana que gallega, siendo la totalidad de los apellidos completamente gallegos.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
