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D. FRANCISCO GONZÁLEZ DE LAS BARRERAS, casó con una Dª Inés; empadronado como noble en padrones de Castropol, desde 1632 a 1674; tuvo por hijos a don Félix, D. Juan, D. Antonio y D. Domingo. Fueron vecinos del Couto (feligresía de Sta. Eulalia de Presno, ayuntamiento de Castropol).  D. DOMINGO GONZÁLEZ DE LAS BARRERAS, bautizado en Couto, 7-VI- 1655, casó con Dª Francisca López Fernández, en San Juan de Moldes (ayuntamiento de Castropol), 17-V-1675; empadronado como noble en padrones de Castropol desde l 664 a 1668; tuvo por hijo a D. FRANCISCO GONZÁLEZ DE LAS BARRERAS, vecino de Dompiñor (feligresía de San Juan de Piñeira, en el ayuntamiento de Ribadeo; bautizado en Couto, 17-III-1701; casó con Dª María López (hija de don Juan Martínez y de Dª María López), en San Juan de Piñeira, 26-VIII-1723; empadronado como noble en padrones de Ribadeo desde 1728 a 1763; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 30-IV-1757, con Real Provincia del 10-IX-1757. De segundas nupcias casó con Dª María Díaz, el 7-X-1737; tuvo por hijo a D. Antonio, D. José y D. Celso, todos ellos bautizados en San Juan de Piñeira.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.