En la información de 1772 se llama a D. Benito González Boado y Eiriz, pariente de don Fernando Boado y Eiriz, cl. en el de San Clemente de Pasantes, cura que fue de Sta. María de Isorna; de D. Francisco Boado, rector de los beneficios de San Pedro de Sorrizo y de San Julián de Barrán y comisario del Santo Oficio, primo carnal de los hermanos D. Fernando y D. Benito Boado y Eiriz; y del doctor D. Francisco Boán, clérigo de Fonseca y catedrático de Prima de Leyes en la Universidad de Santiago, etc. (Véase BOAN). D. BENITO BOADO Y EIRIZ, descendiente de la casa solar de los Eiriz, de la villa de Chantada, casó con Dª. Juana González; vecinos de la ciudad de Santiago; tuvo por hijo a D. BENITO GONZÁLEZ BOADO Y EIRIZ, natural de la ciudad de Santiago y vecino de la villa de Corcubión; hizo informaciones de su nobleza. en 1772; casó con Dª. Jacoba López de Castro (hija de D. Francisco Alonso de Castro y de Dª. María López de Castro; nieta paterna de D. José López y de Dª. Francisca López de Castro; y por línea materna, nieta de D. Bartolomé Trillo y de doña Antonia de Castro y Caamaño, descendientes de la Casa de Allo, en la jurisdicción de Vimianzo: a esta familia habían pertenecido D. Gregorio López de Castro, cura de la feligresía de San Pedro de Fiopáns, y el canónigo de Santiago D. Juan de Castro).
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
