D. FERNANDO GIRÁLDEZ, casó con. Dª. Beatriz Araújo, y tuvo por hijo a D. JUAN GIRÁLDEZ AVALLE, que casó con. doña Marta Gil, y tuvo por hijo a D. IGNACIO GIRÁLDEZ AVALLE, bautizado en San Cristóbal de Mourentán (Ayuntamiento de Arbo, partido judicial de La Cañiza), el 1-VII-1649; el 8-I-1,676, en la feligresía de San Jorge de Villar, casó con Dª. Bárbara González, y tuvo por hijo a D. FRANCISCO GIRÁLDEZ, bautizado en San Jorge de Villar, el 13-III-1678; en la misma feligresía, con fecha de 30-III1-1712, casó con Dª. Luisa Troncoso de Lira y Sotomayor (hija de D. Francisco Troncoso de Lira y de Dª. Beatriz Durán de Castro); tuvo por hijo a D. FRANCISCO GIRÁLDEZ TRONCOSO DE LIRA Y SOTOMAYOR, bautizado en San Jorge de Villar, el 16-III-1724, residente en Monroyo; administrador general, juez conservador y privativo de la encomienda de Monroyo y Peñarroya. I.º J.º en la Real hailería de Valladolid el 14-VI-1775, con Real Provisión del 17-XII-1775. Hermano de este don Francisco fue D. Manuel, residente en Madrid y bautizado también en San Jorge de Villar, el l l-IV-1730.De Redondela pasan a Bolivia D. GREGORIO GIRÁLDEZ VALDIVIESO., natural de Redondela, donde fue bautizado el 16-IV-1656, desempeñó el cargo de secretario de cámara de la Real Audiencia de Charcas; casó con Dª. María Antonia de Pino, natural de la ciudad de La Plata, en cuya catedral casaron el 14-XII-1704, y donde otorgó su testamento Dª. María Antonia, el 14-XI- 1764. De este matrimonio nació D. JUAN GIRÁLDEZ DEL PINO, natural de la ciudad de La Plata, bautizado en su catedral, el 3-I-1709; fue del Consejo de S. M.; oidor decano de la Real Audiencia de Charcas; casó con Dª. Juana Antonia de la Quintana, natural de Andahuaylas y bautizado en el 9-XI-1722, marquesa de Casa Palacio (hija del corregidor de Andahuaylas D. José de la Quinna, natural de Lambayeque, y de Dª. Alejandra Rodríguez de Guzmán, natural de Lima) ; tuvo por hijo al excelentísimo señor D. MAURICIO GIRÁLDEZ Y PINO DE LA QUINTANA, natural de La Plata, y bautizado en su catedral en 30-X-1752; marqués de Casa Palacio; celebró su enlace matrimonial con Dª. María Antonia Sanz Merino, natural de Panamá (hija de D. José Antonio Sanz Merino, natural de Panamá, y de su esposa doña Ana Nicolasa Muñoz, n. de la ciudad de los Reyes), y tuvo por hijo al excelentísimo señor D. ESTEBAN GIRÁLDEZ Y SANZ MERINO, natural de La Plata, marqués de Casa Palacio y caballero de Santiago, en cuya Orden ingresó en 1798. Había venido al mundo en Chuquisaca y recibido el bautismo en su catedral el 5-IX-1777, coronel de los Reales Ejércitos y teniente coronel efectivo del Regimiento de Infantería de Navarra.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
