D. GREGORIO GIL, dueño del pazo y solar de Barcia, en la tierra de Barcia. Era hermano del arzobispo de Santiago, D. Cayetano Gil Taboada (V. GIL TABOADA, de la Casa de Barcia); casó con Dª. María Ana Bermúdez Teixeiro y Sotomayor, y tuvo por hijo y sucesor en su casa a D. JUAN ANTONIO GIL TABOADA TEIXEIRO, regidor de Lugo, depositario de pruebas en el Santo Oficio de Santiago; casó con Dª. Ana Rosa Ortega y Lemos (hija de D. Felipe Ortega, regidor de Lugo, y de Dª. Catalina Baltasara de Lemos), y tuvo por hijo a D. RAMÓN GIL TABOADA Y ORTEGA, natural de la feligresía de Santiago, en la ciudad de Lugo, que en 1786 presentó información para ingresar en Fonseca.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
