Por dos legajos del archivo de la Real Chancillería de Valladolid conocemos algunos componentes de esta familia, que luchó por el reconocimiento de su hidalguía en aquella ciudad. Unos vivieron en la zona oriental de la provincia de Lugo (ayuntamientos de Fonsagrada y Navia de Suarna), en tanto que otros, desgajándose de éstos, pasaron a radicarse en tierras de Monforte de Lemos. Aunque breves los datos que ofrecemos, siempre tendrán interés para posibles sucesores de unos y otros, si existieren. Los legajos mencionados son el 1200-46 y el 1233-23.Los de Fonsagrada y Navia de Suarna D. DIEGO GEGUNDE, tuvo por hijo a D. FRANCISCO GEGUNDE, que fue padre de otro D. FRANCISCO ANTONIO GEGUNDE, que casó con Dª Jacinta Maura de Quiroga; tuvo por hijo a D. FRANCISCO DIEGO FELIPE GEGUNDE PARDO Y FIGUEROA, bautizado en San Martín de Arrojo (ayuntamiento de Fonsagrada), el 12-IV-1685; casó con Dª Teresa María Isabel Tormoleo Cadórniga y Osorio (hija de Sebastián Pérez y de María Josefa Tormaleo), en San Salvador de Arrojo, 1754; tuvo por hijo a 1. D. Francisco Gegunde, que sigue la línea. 2. D. José Antonio Gegunde, que es tronco de los de Monforte de Lemos (ver más adelante). D. Francisco, padre de éstos, fue empadronado como noble en padrones de Arrojo, en 1754. D. FRANCISCO GEGUNDE, vecino y dueño de la casa de San Martín de Arrojo, fue bautizado allí en 8-V-1727; empadronado como noble en padrones de Arrojo desde 1772 a 1791; casó con Dª Ana García, vecina de San Salvador de Monasterio (ayuntamiento de Navia de Suarna); tuvo por hijo (parece que natural y reconocido) a D. FELIX GEGUNDE, vecino de Sta. Mariña de Ribón, bautizado en San Salvador de Monasterio, 17-II-1749; empadronado como noble en padrones de Ribón, 1796; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 21-VI-1796; Real Provisión de 31-V-1797. Los de la villa de Monforte de Lemos D. JOSE ANTONIO GEGUNDE PARDO Y FIGUEROA, (hijo de D. Francisco Diego Felipe Gegunde Pardo y Figueroa y de su esposa doña Teresa María Isabel Tormoleo Cadórniga y Osorio, que acabamos de mencionar en la genealogía precedente), casó con Dª Josefa de Nóvoa (hija de D. Juan de Nóvoa y de Dª Ignacia Pérez) en Monforte de Lemos, 1-V-1762; testó en 4-III-1807, en la misma villa, y tuvo por hijo a D. JUAN JOSE GEGUNDE, bautizado en Monforte, 13-I-1763; casó con Dª María Fariña (hija de; D. Juan Fariña y de Dª Benita González) ; tuvo por hijo a D. JUAN JOSE GEGUNDE, vecino de Monforte; bautizado allí el 8-V-1788; casó con Dª María Josefa Rodríguez (hija de D. Manuel Rodríguez y de doña María Varela), en la misma villa, 23-IV-1812; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, obteniendo ProVer por un mismo acuerdo, a 7-VIII-1819.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
