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D. MARTÍN DE GAYOSO, casó con Dª Josefa Sánchez y Neira; tuvo por hijo a D. JACINTO GAYOSO MONTENEGRO, que casó con Dª Mariana de Andrade Aguiar y Seijas; figura empadronado como noble en padrones de Otero de Rey de 1693 y 1702; tuvo por hijo a D. FERNANDO GAYOSO MONTENEGRO DE ANDRADE AGUIAR Y SEIJAS; casó con doña Mariana Adriana Valcarce Montenegro y Rivadeneira (hija de D. Eufrasio Valcarce y de doña María Cabarcos); tuvo por hijo a D. RODRIGO JOSÉ GAYOSO VALCARCE MONTENEGRO, dueño de la casa solar de Otero de Rey donde recibió el bautismo, 25-V-1723; empadronado como noble en padrones de 1737; su madre, como tutora y curadora del mismo, Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid rara el reconocimiento de su hidalguía, 19-X-1737.           

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.